Fin de la Segunda Guerra Mundial

Te explicamos cómo fue el fin de la Segunda Guerra Mundial. Además, los tratados de paz y sus consecuencias.

Una vez concluida la Segunda Guerra Mundial se firmaron nuevos tratados de paz.

¿Qué fue la Segunda Guerra Mundial?

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar que enfrentó a las potencias del Eje (la Alemania nazi, la Italia fascista y el Imperio del Japón) con los Aliados (el Reino Unido, Estados Unidos, la Unión Soviética, Francia y China), aunque también involucró a muchos otros países. La guerra comenzó con la invasión alemana de Polonia en 1939 y concluyó con la rendición incondicional de Alemania y Japón en 1945.

Los primeros años de la guerra estuvieron caracterizados por las conquistas de las potencias del Eje en Europa, Asia oriental y el Pacífico, pero la balanza se inclinó a favor de los Aliados cuando, en 1941, la Unión Soviética y Estados Unidos se vieron obligados a entrar en el conflicto y se unieron al bando aliado

En 1942, Estados Unidos obtuvo una victoria importante contra Japón en la batalla de Midway, la Unión Soviética inició su contraofensiva en Stalingrado y las tropas británicas comenzaron la progresiva expulsión de los alemanes e italianos del norte de África. En 1943 cayó el gobierno de Mussolini y se firmó el armisticio con Italia.

Los hechos militares que definieron el fin de la guerra fueron: 

  • el desembarco aliado de Normandía y la liberación de París (1944)
  • el avance de las tropas aliadas sobre Alemania (1945)
  • el suicidio de Adolf Hitler (líder nazi y canciller alemán) ante la inminente caída de Berlín
  • la rendición incondicional de Alemania el 7 y 8 de mayo de 1945
  • el lanzamiento de dos bombas atómicas sobre territorio japonés (Hiroshima y Nagasaki) en agosto de 1945, que llevó a la rendición incondicional de Japón (y al fin de la Segunda Guerra Mundial) el 2 de septiembre de 1945.

Meses antes de que finalizara la guerra, los líderes de las potencias aliadas celebraron reuniones para acordar las condiciones de paz que impondrían a los vencidos y para establecer el orden político y territorial de la posguerra. 

Una vez concluida la guerra, nuevas conferencias permitieron la firma de tratados de paz entre los vencedores y los vencidos. De todos modos, los años que siguieron al fin de la Segunda Guerra Mundial fueron testigos del inicio de otra clase de conflicto: la Guerra Fría.

El nuevo orden impuesto en Europa y Asia por las potencias del Eje

La eliminación de poblaciones consideradas “no arias” era parte del plan nazi de expansión hacia el este.

Las victorias alemanas y japonesas durante la primera fase de la Segunda Guerra Mundial llevaron al establecimiento de un nuevo orden en los territorios conquistados.

En Europa, el Tercer Reich alemán veía en las zonas conquistadas del este el “espacio vital” (Lebensraum) necesario para que se asentara allí la denominada “raza aria” (y, más concretamente, los alemanes), mediante la expulsión o eliminación de las poblaciones identificadas como “no arias”. 

Desde la conquista de Polonia, Heinrich Himmler, jefe de las SS (escuadrón parapolicial del régimen), se puso al frente de la política de “limpieza racial” en Europa oriental, en línea con los presupuestos racistas del nazismo.

En principio, se trataba de evacuar a los pueblos eslavos para reasentar a población germánica. Sin embargo, la política nazi en los territorios ocupados se dirigió especialmente contra las poblaciones judías. Desde un principio, unas fuerzas especiales de las SS, llamadas Einsatzgruppen, se encargaron de detener y hacinar en guetos a la población judía polaca. En junio de 1941, tras la invasión alemana de la Unión Soviética, los Einsatzgruppen recibieron órdenes de detener a los judíos en las aldeas soviéticas, ejecutarlos y enterrarlos en fosas comunes.

La conquista de Europa oriental había puesto bajo el dominio nazi a millones de judíos. En enero de 1942, un grupo de jerarcas nazis se reunió en una villa a orillas del lago berlinés de Wannsee y decidió emprender lo que llamó la “solución final del problema judío”, es decir, la aniquilación de la población judía europea en campos de exterminio

El Holocausto (también conocido como Shoá) costó la vida de entre cinco y seis millones de judíos, a quienes se sumaron víctimas de otros grupos étnicos (como eslavos y gitanos), así como de diversas identidades políticas y sociales.

En Asia oriental y el Pacífico, bajo el eslogan de “Asia para los asiáticos”, el Imperio del Japón intentó desde 1940 ganarse el apoyo de las poblaciones conquistadas en lo que denominó la “gran esfera de coprosperidad de Asia oriental”.

En la práctica, los territorios conquistados fueron sometidos a una sistemática explotación económica en beneficio del esfuerzo de guerra japonés. Por ejemplo, en Indochina se calcula que murió de hambre un millón de personas entre 1944 y 1945, en parte por las requisas de arroz del ejército japonés.

La victoria de los Aliados

El desembarco aliado de Normandía permitió expulsar a los nazis de Europa occidental.

Si bien la Segunda Guerra Mundial comenzó con las conquistas de las potencias del Eje, la balanza comenzó a inclinarse a favor de los Aliados poco después del ingreso en la guerra de Estados Unidos (1941) y de la invasión alemana de la Unión Soviética (que provocó una contraofensiva del Ejército Rojo).

La derrota japonesa en la batalla de Midway (1942), la progresiva expulsión de las tropas alemanas e italianas del norte de África (1942-1943) y de las tropas alemanas que habían invadido la Unión Soviética (1943-1944), y la caída del gobierno de Benito Mussolini en Italia (1943) anunciaron el inminente triunfo aliado. 

En una conferencia celebrada en Casablanca (Marruecos) en enero de 1943, Franklin D. Roosevelt (presidente de Estados Unidos) y Winston Churchill (primer ministro británico) acordaron que debía conseguirse la “rendición incondicional” de Alemania y Japón.

En junio de 1944 se produjo la liberación de Roma y el desembarco de Normandía, y el 25 de agosto de 1944 fue liberada París. Mientras tanto, las tropas soviéticas avanzaban por el este. En febrero de 1945 se produjeron los bombardeos británicos y estadounidenses sobre Dresde, que se cobraron la vida de miles de alemanes civiles, y el 30 de abril de 1945, con el Ejército Rojo en las afueras de Berlín, Adolf Hitler se suicidó en su búnker

Dos días antes, Mussolini había sido ejecutado por un grupo de partisanos en el norte de Italia. El 7 y 8 de mayo de 1945, Alemania firmó la rendición incondicional y concluyó la guerra en Europa.

Sin embargo, la guerra con Japón no había concluido. Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, y el 9 de agosto lanzó una segunda bomba atómica, esta vez sobre Nagasaki. Solo dos bombas causaron más de doscientos mil muertos y demostraron que se entraba en una era en la que la capacidad de destrucción alcanzaba niveles previamente inimaginables. Japón firmó la rendición incondicional el 2 de septiembre de 1945 y, con este hecho, finalizó la Segunda Guerra Mundial.

Las conferencias de los “Tres Grandes”

En Potsdam se acordó la división de Alemania en cuatro zonas de ocupación aliada.

En los meses finales de la guerra, los líderes aliados celebraron reuniones para acordar las condiciones de paz que impondrían a los vencidos y para definir las características del mundo de posguerra.

En la Conferencia de Yalta (del 4 al 11 de febrero de 1945), Franklin D. Roosevelt (presidente de Estados Unidos), Winston Churchill (primer ministro británico) y Stalin (líder de la Unión Soviética), conocidos como los “Tres Grandes”, acordaron para el fin de la guerra:

  • La partición de Alemania en zonas de ocupación aliada.
  • La definición de las nuevas fronteras de Polonia. 
  • La formación de un Gobierno Provisional de Unidad Nacional en Polonia, que debía convocar elecciones libres.
  • La creación de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para garantizar la paz y la seguridad internacional.

En junio de 1945 se firmó la Carta de las Naciones Unidas que creó la ONU (en vigor desde el 24 de octubre de 1945), y entre el 17 de julio y el 2 de agosto se celebró la Conferencia de Potsdam entre Stalin, Churchill (luego sustituido por Clement Attlee) y Harry S. Truman (presidente de Estados Unidos tras la muerte de Roosevelt). 

Alemania había firmado la rendición incondicional en mayo y en la conferencia se acordó:

  • Dividir Alemania y su capital (Berlín) en cuatro zonas de ocupación a cargo de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y la Unión Soviética.
  • Dividir Austria y su capital (Viena) en cuatro zonas de ocupación a cargo de Estados Unidos, el Reino Unido, Francia y la Unión Soviética.
  • Desmilitarizar y desnazificar Alemania.
  • Procesar judicialmente a los criminales de guerra nazis (lo que llevó a los juicios de Núremberg, entre noviembre de 1945 y octubre de 1946)
  • Restaurar las fronteras de Europa previas a la expansión alemana.
  • Mover temporalmente la frontera oriental de Alemania hacia el oeste, sobre la línea Óder-Neisse (el territorio que ganaba Polonia en el oeste compensaba la pérdida del territorio oriental que, a partir de la línea Curzon, había quedado bajo control de la Unión Soviética)
  • Expulsar hacia Alemania a las poblaciones germanas que vivían en Polonia, Checoslovaquia y Hungría.
  • Reunir un consejo de los ministros de Asuntos Exteriores de las potencias aliadas (Estados Unidos, la Unión Soviética, el Reino Unido, Francia y China) para preparar los tratados de paz con los países vencidos.

Los tratados de paz y los cambios territoriales

Entre julio y octubre de 1946 se celebró una conferencia de paz en París, encabezada por Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Soviética y Francia, en la que también participaron otros Estados miembros de la ONU que habían tomado parte activa en la Segunda Guerra Mundial. 

El resultado fue la firma de los Tratados de París (10 de febrero de 1947) entre los aliados y los países que se habían aliado o habían sido Estados satélites de la Alemania nazi (Italia, Bulgaria, Rumania, Hungría y Finlandia).

Estos tratados establecieron reparaciones de guerra, comprometieron a los países vencidos a respetar los derechos de las minorías y ciertas libertades políticas en sus territorios, y promovieron algunos cambios territoriales:

  • La Unión Soviética incorporó regiones de Finlandia, Rumania y Checoslovaquia, así como los tres estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), el norte de Prusia oriental y las regiones de Polonia al este de la línea Curzon. Además, estableció un área de influencia sobre la mayor parte de Europa central y oriental.
  • Alemania, que fue inicialmente dividida en cuatro áreas de ocupación, perdió los territorios de Alsacia y Lorena a favor de Francia y áreas del este alemán (desde la línea Óder-Neisse) a favor de Polonia. De todos modos, con Alemania no llegó a firmarse un tratado de paz debido a la partición que llevó a la formación de la República Federal de Alemania (en el oeste) y la República Democrática Alemana (en el este) en 1949. Recién en 1990, cuando la reunificación era inminente y la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética estaba terminando, se firmó el llamado Tratado 2+4 entre las dos repúblicas alemanas y las cuatro potencias aliadas.
  • Italia debió ceder la península de Trieste a Yugoslavia, y la isla de Rodas y el archipiélago del Dodecaneso a Grecia. Además, perdió sus colonias africanas (Etiopía, Libia, Eritrea y Somalia).

Con Japón se firmó el Tratado de San Francisco en 1951. Además de Estados Unidos y Japón, lo firmaron otros 47 países, pero no se encontraban entre ellos la Unión Soviética y China. Este tratado quitó a Japón los territorios conquistados durante la guerra y redujo sus fronteras a las que tenía en 1854, por lo que perdió Corea, la isla de Formosa (Taiwán) y sus conquistas en China, entre otras regiones. 

Con la Unión Soviética, que se anexionó las islas Kuriles y la isla de Sajalín, Japón firmó una declaración conjunta en 1956, conocida como “declaración de Moscú”, por la que se restablecieron relaciones diplomáticas entre ambos Estados.

Finalmente, en 1955 se firmó el Tratado de Estado austríaco que puso fin a la ocupación aliada de Austria.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, la división de Europa en un área occidental bajo influencia de Estados Unidos (que, a partir de 1948, implementó la ayuda del Plan Marshall para la reconstrucción económica europea) y un área oriental bajo control de la Unión Soviética (que promovió la creación de “democracias populares” gobernadas por los partidos comunistas locales) marcó el inicio de la Guerra Fría.

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Referencias

  • Beevor, A. (2012). La Segunda Guerra Mundial. Pasado y presente.
  • Britannica, Encyclopaedia (2022). How did World War II end? . Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/
  • Hughes, T. A. & Royde-Smith, J. G. (2022). World War II. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/ 
  • Stone, N. (2013). Breve historia de la Segunda Guerra Mundial. Ariel.

¿Cómo citar?

"Fin de la Segunda Guerra Mundial". Autor: Augusto Gayubas. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/fin-de-la-segunda-guerra-mundial/. Última edición: 29 septiembre, 2023. Consultado: 15 abril, 2024.

Sobre el autor

Autor: Augusto Gayubas

Doctor en Historia (Universidad de Buenos Aires)

Fecha de actualización: 29 septiembre, 2023
Fecha de publicación: 28 septiembre, 2023

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