Distensión en la Guerra Fría (1962-1975)

Te explicamos qué fue la Guerra Fría, quiénes fueron los países involucrados en el conflicto y cuáles fueron los principales acontecimientos del período.

Jruschov y Kennedy buscaron relajar las tensiones entre EE. UU. y la URSS.

La Guerra Fría fue un conflicto entre Estados Unidos (EE. UU.) y la Unión Soviética (URSS) que duró más de cuarenta años. Comenzó en el contexto de posguerra de la Segunda Guerra Mundial, cuando las superpotencias comenzaron a disputarse el poder y la influencia que podían ejercer en el resto de los países. Finalizó con la disolución de la URSS en 1991. 

Se pueden identificar diversas etapas de este conflicto: el Periodo de las grandes tensiones (1948-1955), la Coexistencia pacífica (1955-1962), la Distensión (1962-1975) y la nueva Guerra Fría (1975-1991)

El periodo transcurrido entre los años 1962 y 1975 se caracterizó por una relativa distensión en las relaciones entre EE. UU. y la URSS. Esto estuvo motivado, especialmente, por tres razones: 

  • La crisis de los misiles en Cuba de 1962 hizo tomar conciencia a las superpotencias del peligro mortal de la posesión y multiplicación de su arsenal nuclear.
  • Las dos superpotencias consideraron por diferentes motivos que una relajación de las tensiones favorecía a sus objetivos a largo plazo. 
  • Ambas potencias atravesaron un período de contestación en sus respectivos bloques. La URSS, debilitada por el conflicto chino-soviético, tuvo que hacer frente, entre otros conflictos, a la Primavera de Praga en Checoslovaquia. Estados Unidos vio cómo la Unión Europea se consolidaba como una potencia económica y como aparecieron disidencias que disputaron su hegemonía política. 

Las relaciones Este-Oeste

Uno de los elementos más célebres de la nueva situación fue el establecimiento de lo que se denominó el "teléfono rojo", la línea de comunicación directa entre la Casa Blanca y el Kremlin en septiembre de 1963. 

Era una consecuencia de la crisis de los misiles en Cuba y de la necesidad de establecer una comunicación directa entre Washington y Moscú que pudiera frenar una crisis antes de que se produjera una escalada en la tensión.

La paridad nuclear

Esta nueva relación no supuso el fin de la carrera armamentística. Estados Unidos había quedado conmocionado a fines de los cincuenta por el liderazgo soviético en la "carrera del espacio": el lanzamiento del Sputnik (el satélite ruso, primero en llegar al espacio) fue un verdadero peligro para la conciencia de seguridad norteamericana. 

Al llegar al poder, Kennedy lanzó el programa "Apollo" para recuperar el retraso acumulado en el terreno de los ingenios balísticos ("Missile gap"). 

Los norteamericanos pronto sobrepasaron a la URSS en ese terreno (en 1963 había 500 misiles intercontinentales norteamericanos por 100 soviéticos) y consiguieron poner al primer hombre en la luna en 1969. 

Sin embargo, la guerra de Vietnam hizo que EE. UU. consagrara su gasto militar en otra dirección, lo que permitió que la URSS recuperara el terreno perdido. En 1971 se había establecido la paridad nuclear.

Los acuerdos de control armamentístico

Los sucesores de Kennedy y Kruschev continuaron la política de distensión. Tras el asesinato de Kennedy en 1963, el demócrata Lyndon B. Johnson y el republicano Richard Nixon, elegido en 1968, dirigieron la política norteamericana. En la URSS Kruschev fue destituido en 1964 por sus fracasos en política exterior, y Leonid Breznev dirigió la potencia soviética.

En 1968, la URSS, el Reino Unido y EE. UU. firmaron el Tratado de no proliferación de armas atómicas, al que no se unieron las otras dos potencias nucleares: China y Francia.

En 1969 se iniciaron negociaciones sobre limitación de armas estratégicas (SALT- Strategic Arms Limitation Talks), que finalmente llevaron a la firma en Moscú del Acuerdo SALT I. Este tratado ponía límite a la construcción de armamentos estratégicos y fijaba un número para los misiles intercontinentales (ICBM) y los lanzadores de misiles instalados en submarinos (SLBM) que poseían la URSS y los EE. UU. 

Este tratado también  prohibía, en la práctica, el establecimiento de sistemas de defensa antimisiles. Era el mayor ejemplo, llevado al absurdo, del "equilibrio del terror": la única forma de mantener la paz era que ninguna de las superpotencias se sintiera segura. La "mutua destrucción asegurada" era la única forma de impedir el conflicto.

Un mundo multipolar

Los nuevos polos de poder en Occidente

La situación de hegemonía norteamericana surgida de la Segunda Guerra Mundial comenzó a ser modificada por el surgimiento en el Bloque occidental de dos nuevos polos de poder económico:

  • Japón. De derrotado en la guerra, pasó a convertirse en la segunda potencia económica mundial. Los productos made in Japan pronto comenzaron a inundar los mercados norteamericano y europeo.
  • Comunidad Económica Europea. Creada en el Tratado de Roma en 1957, fue un éxito económico de gran nivel. La conformación de la comunidad permitió la consolidación del poder de los países europeos en las relaciones internacionales. El Reino Unido, que se había negado a adherirse en su nacimiento, solicitó su ingreso en 1961.

Esta diversificación del poder económico no se concretó, sin embargo, en un desafío político de gran escala para EE. UU. 

Los nuevos polos de poder en Oriente

Durante este periodo, las grandes potencias comunistas se enemistaron y se dio la ruptura chino-soviética. En 1969 tuvieron lugar violentos combates en el río Ussuri en la frontera común entre ambos países. Esta ruptura se vio acompañada por el acercamiento chino-norteamericano que culminó con la visita de Nixon a Pekín en febrero de 1972.

Por otro lado, en Europa oriental se dieron diversos movimientos de grupos políticos que intentaron conseguir mayor autonomía respecto al poder soviético: 

  • Janos Kadar fue un dirigente húngaro impuesto tras la invasión soviética de 1956. Si bien se mantuvo fiel en el terreno diplomático a la URSS y al Pacto de Varsovia, ensayó en el terreno económico reformas liberales que alejaron a su país del modelo ortodoxo soviético y permitieron un relativo bienestar de la población.
  • El papel de país agrícola reservado a Rumanía en el COMECON precipitó la disidencia de este país frente a las directrices del Kremlin. El dictador rumano Nicolae Ceaucescu emprendió una política de independencia respecto a Moscú, que culminó con su negativa a participar en la invasión de Checoslovaquia en 1968.

No obstante, el gran desafío a la dominación soviética vino desde Checoslovaquia. 

  • En Checoslovaquia, el líder comunista Alexander Dubcek emprendió un programa de reformas para liberar gradualmente la economía del régimen e instalar lo que llamó un "socialismo de rostro humano". En 1968 inició un corto período de libertades conocido como la “Primavera de Praga”. Sin embargo, tropas del Pacto de Varsovia invadieron Checoslovaquia y pusieron fin a las iniciativas de Dubcek. El líder soviético proclamó la Doctrina Breznev y consagró el dominio soviético sobre las "democracias populares".

Las relaciones Norte-Sur

Junto a las relaciones Este-Oeste que caracterizaron la Guerra Fría, en los años sesenta surgió la conciencia de la existencia de las relaciones entre el Norte desarrollado y el Sur (o Tercer Mundo).

El Sur había iniciado su afirmación política en la Conferencia de Bandung y con el Movimiento de los países no alineados. Pronto estas relaciones contradictorias tuvieron su reflejo en el terreno económico.

En 1960 se fundó la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) que buscó imponer un alza de los precios del "oro negro". En 1964 se reunió en Ginebra la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Comercio y el Desarrollo. 

Su falta de resultados llevó a que en 1973, se realizará la Conferencia de Argel. En ella, las naciones agrupadas en el Movimiento de los países no alineados proclamaron que los países pobres, más que confiar en la ayuda de los países desarrollados, debían de tratar de aumentar su propia capacidad para organizarse y conseguir imponer unas nuevas reglas del juego económico a nivel mundial.

Conflictos en la era de la distensión

La distensión no puso fin a la competición entre los dos bloques enfrentados. Esta competencia se concretó en dos grandes conflictos armados que han marcado la segunda mitad del siglo XX

  • El conflicto del Próximo Oriente, que aún en los inicios del siglo XXI sigue siendo uno de los mayores focos de tensión en el mundo. 
  • El conflicto de en la península de Indochina, que tuvo su mayor exponente en la guerra de Vietnam, la gran derrota americana durante la Guerra Fría.

Las guerras árabe-israelíes

Las guerras que enfrentaron a árabes e israelíes en 1967 y 1973 ilustran bien las reglas de la distensión: los dos grandes se enfrentan mediante pequeños Estados interpuestos, pero controlan perfectamente su competencia sin poner en riesgo la paz general entre las superpotencias.

Tras la crisis de Suez en 1956, Egipto y los países árabes reforzaron sus lazos con la URSS, mientras que Israel se convirtió en el aliado estratégico de EE. UU. en la región.

Luego del éxito diplomático de 1956, y con el apoyo militar soviético, Nasser (presidente de Egipto) multiplicó sus acciones amenazadoras contra Israel. 

En respuesta, Israel comenzó su movilización militar y dio comienzo a la Guerra de los Seis Días. En ese corto tiempo, los israelíes ocuparon los Altos del Golán en Siria, la península del Sinaí en Egipto, la banda de Gaza, Cisjordania y la ciudad vieja de Jerusalén. 

La aplastante derrota árabe trajo consigo importantes cambios en la escena internacional y estratégica:

  • Israel pasó de ser un país asediado a una potencia ocupante. Se negó a devolver los territorios ocupados y, mediante una dura política de represión, trató de expulsar al mayor número posible de palestinos hacia los países vecinos. Proclamó unilateralmente la reunificación de Jerusalén y se anexionó el territorio árabe de Jerusalén.
  • Los palestinos ganaron autonomía política frente a los Estados árabes de la región. La OLP (Organización para la Liberalización de Palestina), creada en 1964, se conviertió bajo la dirección de Yasser Arafat en la organización representante del pueblo palestino, bajo la ocupación israelí o hacinado en los campos de refugiados de los países vecinos. Fracasado el sueño de Nasser de victoria militar convencional sobre Israel y de unidad de la nación árabe, Arafat trató de animar a sus compatriotas a la lucha armada contra Israel.

La guerra de Vietnam

EE. UU. apoyó a los survietnamitas en contra del Vietcong comunista.

La guerra de Indochina concluyó con los Acuerdos de Ginebra de 1954 que preveían que, tras la retirada francesa, Vietnam del Norte (comunista, dirigido por Ho Chi Minh) y Vietnam del Sur (bajo una dictadura pro-occidental dirigida por Dinh Diem) debían reunificarse mediante elecciones libres. La negativa del régimen del sur, apoyada por EE.UU., se apoyó en la certeza de la victoria comunista.

En 1956 se creó en el sur el Frente Nacional de Liberación (conocido como Vietcong), una organización guerrillera que, con el apoyo de Vietnam del Norte, inició las hostilidades contra el gobierno de Saigón.

El presidente J. F. Kennedy decidió enviar una intervención militar norteamericana en favor de Vietnam del Sur. Entre 1961 y 1963, 17.000 "consejeros militares" fueron enviados a Indochina. En 1964, su sucesor L. Johnson proclamó la intervención abierta con un cuerpo expedicionario de 500.000 soldados. En la guerra se utilizaron armas químicas (conocidas como "el agente naranja"), y se realizaron brutales y masivos bombardeos sobre Vietnam del Norte y las posiciones del Vietcong.

Sin embargo, EE. UU. no pudo derrotar al Vietcong que contaba con el apoyo y estaba armado por la URSS. Debido a las grandes protestas de la juventud norteamericana y los éxitos militares del Vietcong (especialmente, en la “ofensiva del Tet” de 1968), en 1969 el nuevo presidente norteamericano, R. Nixon, decidió reducir rápidamente la implicación norteamericana en el conflicto. 

Mientras los efectivos estadounidenses se retiraban (de 500.000 pasaron a 50.000), se organizó un gran ejército survietnamita con más de 1.800.000 hombres que no dudó en extender el conflicto a Camboya y Laos.

La gran ofensiva norvietnamita de 1972 y el fracaso de los bombardeos en respuesta llevaron a la firma de la paz en París, el 23 de enero de 1973. Estados Unidos se retiró de Vietnam. La retirada de sus tropas trajo el inmediato derrumbamiento del régimen de Vietnam del Sur. La ofensiva final comunista llegó en la primavera de 1975. Phnom Penh cayó en manos de los Khmers Rojos, los norvietnamitas tomaron Saigón y Vietnam se unificó bajo un sistema comunista. La guerra había terminado.

La guerra de Vietnam fue la primera derrota militar de la historia de EE. UU. Aprovechando las disensiones internas del bloque comunista, la administración de Nixon reforzó su posición mediante un acercamiento a la China de Mao. Con el consentimiento estadounidense, la China Popular ingresó en la ONU como miembro del Consejo de Seguridad, y tras una larga labor negociadora de Kissinger, el presidente Nixon visitó China en febrero de 1972.

América Latina: el caso chileno

Durante muchos años las relaciones entre los países de América Latina y EE. UU. han estado marcadas por la preocupación común de Washington y las oligarquías de cada país de oponerse a cualquier amenaza revolucionaria.

En el contexto de la Guerra Fría, EE. UU. apoyó dictaduras militares conservadoras y fuertemente represivas. Para los políticos estadounidenses, los movimientos reformistas o revolucionarios en el continente americano no solo eran una respuesta a las fuertes desigualdades sociales sino que también eran acciones desestabilizadoras orquestadas desde Moscú o La Habana con el objetivo de establecer regímenes aliados al bloque soviético. La amplitud de los intereses económicos norteamericanos en la región y su proximidad geográfica reforzaban esta actitud.

Un ejemplo de este fenómeno lo constituye Chile. En 1970 ganó las elecciones la Unidad Popular, una coalición de izquierdas dirigida por el socialista Salvador Allende. Con un programa no muy radical, Allende se encontró desde un principio atrapado entre sus aliados más revolucionarios (el izquierdista MIR, la facción más radical del Partido Socialista) y la reacción de unas clases medias y altas inquietas ante la posibilidad de una evolución "a la cubana".

El Departamento de Estado estadounidense, mediante la intercesión de la CIA, subvencionó la subversión antidemocrática y apoyó el golpe de Estado de  Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973.

La represión posterior fue brutal. El senador norteamericano Edward Kennedy, utilizando datos confidenciales del Departamento de Estado, calculó entre 20.000 y 30.000 muertos la factura de la represión militar.

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Referencias

  • Hobsbawn, E. J. (1998). La Guerra Fría. En Historia del siglo XX. Crítica.
  • McMahon, R. (2009). La guerra fría. Una breve introducción. Alianza.
  • Tucker, S. C., & Roberts, P. M. (2007). The Encyclopedia of the Cold War: A Political, Social, and Military History, 5 Volume Set. ABC-CLIO.

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"Distensión en la Guerra Fría (1962-1975)". Autor: Teresa Kiss. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/distension-en-la-guerra-fria-1962-1975/. Última edición: 6 diciembre, 2023. Consultado: 7 junio, 2024.

Sobre el autor

Autor: Teresa Kiss

Profesorado de Enseñanza Media y Superior en Historia (Universidad de Buenos Aires)

Fecha de actualización: 6 diciembre, 2023
Fecha de publicación: 28 septiembre, 2023

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