Batallas de la Segunda Guerra Mundial

Te explicamos cuáles fueron las principales batallas de la Segunda Guerra Mundial.

Al inicio de la guerra, la Blitzkrieg alemana posibilitó rápidos avances.

¿Qué fue la Segunda Guerra Mundial?

La Segunda Guerra Mundial fue un conflicto militar que afectó a gran parte del mundo y enfrentó a las potencias del Eje (lideradas por Alemania, Italia y Japón) con los Aliados (encabezados por el Reino Unido, Francia, la Unión Soviética, Estados Unidos y China).

A lo largo de la guerra, que comenzó en septiembre de 1939 y terminó en septiembre de 1945, los bandos tuvieron variaciones en su conformación. Por ejemplo, Francia fue conquistada por la Alemania nazi en 1940 y estuvo dividida en una zona ocupada y un régimen colaboracionista hasta 1944, y la Unión Soviética y Estados Unidos entraron en guerra con las potencias del Eje recién en 1941.

Las batallas de la Segunda Guerra Mundial se libraron en varios escenarios, principalmente el frente occidental (en el oeste de Europa), el frente oriental (en el este de Europa), el frente del Mediterráneo (que incluía el norte de África y el sur de Italia) y los frentes de Asia oriental y el Pacífico.

En Europa, la guerra terminó con la derrota de Alemania, que se vio obligada a firmar la rendición el 7 y 8 de mayo de 1945. De todos modos, el final de la guerra recién llegó con la rendición japonesa el 2 de septiembre de 1945, poco después del lanzamiento estadounidense de dos bombas atómicas.

La batalla de Francia (1940)

Poco después de invadir Polonia en septiembre de 1939, la Wehrmacht (fuerzas armadas alemanas) inició la ocupación de Dinamarca y Noruega. En mayo de 1940, decidió aplicar la Blitzkrieg o “guerra relámpago” para invadir los Países Bajos, Luxemburgo, Bélgica y Francia.

Ante el rápido avance alemán, que demostró la inefectividad del sistema defensivo francés conocido como “línea Maginot”, las tropas británicas y francesas debieron ser evacuadas desde Dunkerque, en el norte de Francia, hacia Inglaterra. El 14 de junio, las tropas alemanas entraron en París.

El gobierno del mariscal Philippe Pétain firmó el armisticio el 22 de junio y Francia quedó dividida en una zona de ocupación alemana y un régimen colaboracionista con sede en Vichy. Mientras tanto, desde el exilio, el general Charles de Gaulle llamaba a los franceses a resistir y se constituía en líder del movimiento de la Francia Libre.

La “guerra relámpago” (Blitzkrieg). La Blitzkrieg fue la nueva táctica militar introducida por el ejército alemán en el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Su principal novedad fue el uso de divisiones acorazadas de tanques, las Panzerdivisionen, que permitían penetrar con gran rapidez en los sistemas de defensa enemigos.

La artillería y la infantería motorizada seguían el avance rápido de los tanques. El sistema se completaba con el apoyo aéreo, particularmente de los aviones de ataque Junkers Ju 87 Stuka, que impedían al enemigo el envío de refuerzos al frente y aterrorizaban a sus tropas.
Estas tácticas fueron empleadas con enorme éxito en las campañas victoriosas de los primeros años de la guerra.

La batalla de Inglaterra (1940)

Tras la derrota francesa ante Alemania, el Reino Unido quedó en la posición de único líder de los Aliados. El primer ministro británico, Winston Churchill, se mostró dispuesto a hacer todo lo posible por derrotar a Adolf Hitler, quien había alcanzado un control casi absoluto sobre Europa.

La prueba de fuego fue la batalla de Inglaterra, una serie de combates aéreos protagonizados por la Luftwaffe (fuerza aérea alemana) y la Real Fuerza Aérea británica. Comenzó en julio de 1940 con ataques alemanes sobre buques y puertos británicos y en agosto se convirtió en una ofensiva contra bases aéreas, fábricas de aviones y estaciones de radar.

El objetivo de Hitler era debilitar a la fuerza aérea británica e invadir Inglaterra desde la zona ocupada de Francia. Sin embargo, la aviación británica se mostró superior en velocidad y, junto al uso del radar, permitió que la defensa fuera exitosa. Cuando la Luftwaffe bombardeó áreas civiles en Londres, la Real Fuerza Aérea británica contestó con un bombardeo sobre Berlín.

En adelante, la Luftwaffe se dedicó a bombardear ciudades, incluida Londres, en ataques nocturnos que continuaron algunos meses y fueron conocidos en el Reino Unido como Blitz. Sin embargo, la operación para invadir Inglaterra fue abandonada en octubre de 1940.

La guerra fino-soviética (1939-1940)

La guerra fino-soviética, también conocida como Guerra de Invierno, duró de noviembre de 1939 a marzo de 1940. Comenzó tres meses después del inicio de la Segunda Guerra Mundial pero un año y medio antes de que la Unión Soviética entrara en guerra con la Alemania nazi.

Tras firmar el Pacto de No Agresión germano-soviético en agosto de 1939, la Unión Soviética exigió a Finlandia diversos territorios e instalaciones militares. La negativa del gobierno finlandés precipitó la agresión soviética. Ante la sorpresa mundial, la defensa finlandesa paralizó el masivo ataque de las tropas de Iósif Stalin.

Sin embargo, la resistencia duró poco tiempo y, finalmente, el 12 de marzo de 1940 Finlandia firmó una paz que supuso la pérdida de la región occidental de Carelia y la construcción de una base naval soviética en la península de Hanko.

La batalla de Stalingrado (1942-1943)

La invasión alemana de la Unión Soviética en 1941 consiguió importantes conquistas pero fracasó en su intento de ocupar Moscú y Leningrado. Incapaz de lanzar una ofensiva de igual magnitud en 1942, Hitler optó por pasar a un ataque limitado en vez de consolidar las anexiones conseguidas.

El ataque se dirigió hacia el sur con la finalidad de acceder al petróleo del Cáucaso. En un principio, la “guerra relámpago” alemana fue un éxito y las tropas de la Wehrmacht avanzaron con seguridad. Sin embargo, hubo un momento en el que el ejército alemán se dividió en dos fuerzas, con dos objetivos: un objetivo era ocupar la ciudad de Stalingrado en el Volga, punto clave hacia los montes Urales (la frontera natural entre Europa y Asia, que los nazis deseaban dominar), y otro objetivo era continuar el avance hacia el sur, hacia el Cáucaso.

Esta división de fuerzas fue fatal ya que las tropas nazis se encontraron con una creciente resistencia soviética. Hitler decidió concentrarse en ocupar Stalingrado. Su ejército atacó a los soviéticos casa por casa y llegó al centro de la ciudad.

Sin embargo, el ejército del general alemán Friedrich Paulus, cada vez más agotado y desmoralizado en pleno invierno ruso, no pudo impedir la maniobra envolvente de los soviéticos, comandados por el general Georgy Zhukov. El 23 de noviembre, el ejército alemán estaba totalmente rodeado. Más de un cuarto de millón de soldados alemanes y de otros países del Eje habían sido cercados. Hitler ordenó a Paulus continuar la resistencia.

Finalmente, el 31 de enero de 1943, Paulus firmó la rendición. Acababa de terminar la batalla que marcó un punto de inflexión en la guerra. En adelante, el ejército alemán continuó retrocediendo en el frente oriental hasta su completa derrota en 1945.

La batalla de Kursk (1943)

En el verano de 1943, tras la derrota en Stalingrado, las tropas alemanas lanzaron un ataque cerca de la ciudad soviética de Kursk en el que participaron más de novecientos mil hombres y dos mil setecientos tanques.

Los soviéticos supieron maniobrar para resistir la embestida alemana, que se encontró con defensas antitanque y campos minados. A mediados de julio, el ejército soviético contraatacó y obtuvo la victoria.

La batalla de Kursk fue la mayor batalla de tanques de la historia: en ella participaron alrededor de seis mil tanques, dos millones de soldados y más de cuatro mil aviones. Marcó un momento decisivo pues puso fin a la capacidad ofensiva de las tropas alemanas en el frente oriental y abrió el camino a las grandes ofensivas soviéticas de los años 1944 y 1945.

La batalla de Midway (1942)

La victoria estadounidense en Midway inclinó la balanza a favor de los Aliados.

En Asia oriental y el Pacífico, el Imperio del Japón se expandió con éxito desde antes del inicio de la guerra. El 7 de diciembre de 1941 atacó la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawái. Este hecho provocó el ingreso de Estados Unidos en la guerra y, especialmente, su intervención en el frente del Pacífico.

La expansión japonesa fue detenida en la batalla aeronaval de Midway que se libró entre el 4 y el 7 de junio de 1942. Los aviones de combate de la Armada Imperial Japonesa iniciaron un ataque contra las bases estadounidenses en las islas Midway que fue interceptado por los aviones de la Armada de Estados Unidos.

La victoria estadounidense significó para Japón la destrucción de cuatro portaaviones, un crucero pesado y más de trescientos aviones, además de la muerte de alrededor de tres mil hombres. A partir de este momento, el Imperio del Japón quedó debilitado y perdió la iniciativa. Los Aliados consiguieron sucesivas victorias, como la campaña de Guadalcanal entre agosto de 1942 y febrero de 1943 y las ofensivas de 1944.

En 1945, los Aliados vencieron en las batallas de Iwo Jima y Okinawa, que dejaron un saldo elevado de víctimas fatales, tanto japonesas como estadounidenses. La guerra en el frente del Pacífico terminó cuando Estados Unidos arrojó las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki y la Unión Soviética declaró la guerra a Japón. La rendición se firmó el 2 de septiembre de 1945.

La batalla de El Alamein (1942)

En agosto de 1942, Bernard Law Montgomery fue nombrado comandante del VIII Ejército británico en Egipto. El primer ministro del Reino Unido, Winston Churchill, ordenó un masivo abastecimiento de tropas, armas y municiones con la intención de hacer retroceder al ejército del mariscal de campo alemán Erwin Rommel.

Montgomery utilizó tácticas prudentes e hizo diversas maniobras previas para engañar a Rommel. Finalmente, el 23 de octubre de 1942, las tropas británicas desencadenaron el ataque.

Tras varios días de duros combates, especialmente complejos por los campos de minas preparados por los alemanes, el 3 de noviembre las tropas de Rommel tuvieron que retirarse pese a las reiteradas órdenes de Hitler de que debían resistir a toda costa.

La batalla de El Alamein fue clave en el desenlace de la guerra en el norte de África. El desembarco anglo-estadounidense en Marruecos, Argelia y Túnez pocos días después permitió la derrota definitiva del Afrika Korps alemán y de sus aliados italianos, y el control aliado del norte de África. Este control permitió el posterior ataque a Italia que propició la caída de Benito Mussolini en julio de 1943.

La batalla de Montecassino (1944)

La abadía benedictina de Montecassino se encontraba en un sitio estratégico a 130 kilómetros al sur de Roma. Luego del desembarco aliado en el sur de Italia, las tropas alemanas utilizaron la abadía como un punto desde el que frenar el avance aliado hacia el norte.

Desde enero hasta mayo de 1944, tropas de paracaidistas alemanes resistieron los reiterados ataques de tropas neozelandesas, británicas, canadienses, francesas, estadounidenses y grupos polacos e indios encuadrados en el ejército británico.

La batalla supuso la completa destrucción de uno de los monasterios más célebres de Europa, fundado por Benito de Nursia en el siglo VI, especialmente por la acción de los bombardeos aliados. Tras superar la resistencia alemana, las tropas aliadas continuaron su avance hacia Roma, que fue tomada el 4 de junio de 1944.

El Maquis y la insurrección popular de París (1944)

Dentro de la Europa ocupada por la Alemania nazi surgieron diversos grupos de resistencia armada que utilizaron todo tipo de tácticas para hostigar a los ocupantes alemanes.

En Francia, los comunistas tuvieron un papel destacado, especialmente tras la invasión de la Unión Soviética en junio de 1941. También formaron parte de la resistencia oficiales del ejército, nacionalistas, socialistas, sindicalistas y anarquistas.

En la Francia de Vichy, estos grupos se escondían en el maquis, nombre que recibe el bosque mediterráneo en Francia: los “maquis” eran los guerrilleros que, escondidos en las montañas, atacaban a las tropas alemanas. Entre ellos hubo una destacada presencia de republicanos españoles exiliados en Francia tras la victoria de Francisco Franco en la guerra civil española.

En 1943 se estableció un clandestino Consejo Nacional de la Resistencia (Conseil National de la Résistance) y al año siguiente los grupos de maquis fueron formalmente unificados en las denominadas Fuerzas Francesas del Interior (Forces Françaises de l’Intérieur o FFI)

Tras el desembarco aliado en Normandía en 1944, las FFI llevaron a cabo operaciones militares en apoyo de los Aliados y participaron en la insurrección popular de París que precedió a la liberación de la ciudad. En las tropas del general Philippe Leclerc, las primeras que entraron en la ciudad el 25 de agosto de 1944, participaron muchos republicanos españoles exiliados.

La batalla de las Ardenas (1944-1945)

Tras la invasión de Normandía en junio de 1944, las tropas aliadas protagonizaron un rápido avance hacia el norte de Francia y Bélgica a lo largo del verano. Sin embargo, el impulso disminuyó en el otoño, cuando las tropas comandadas por el general Dwight Eisenhower tenían que cubrir un frente de más de 600 kilómetros desde el mar del Norte hasta la frontera suiza.

Los alemanes lanzaron en diciembre de 1944 una contraofensiva sorpresa en la boscosa región belga de las Ardenas, mientras el mal tiempo impedía a la aviación aliada intervenir. Sin embargo, pese a un pequeño avance inicial, en enero de 1945 los alemanes tuvieron que retroceder tras duros combates. El ejército de Hitler había utilizado gran parte de sus recursos en este último y desesperado intento de recuperar la iniciativa en el frente occidental.

La batalla de Berlín (1945)

Tras duros bombardeos y combates, el Ejército Rojo consiguió la rendición de Berlín.

La última gran batalla en Europa durante la Segunda Guerra Mundial fue el enfrentamiento entre el Ejército Rojo y las tropas alemanas en Berlín en abril y principios de mayo de 1945. El Ejército Rojo venía avanzando por el este desde 1944. En enero de 1945 llegó a Varsovia, la capital de Polonia, y en abril ya había concentrado una gran fuerza militar a las afueras de Berlín.

Las tropas soviéticas sitiaron Berlín y la sometieron a un constante bombardeo. La defensa de la ciudad quedó a cargo de fuerzas militares que incluían a jóvenes reclutados de las Juventudes Hitlerianas (un grupo de entrenamiento juvenil del Partido Nazi). Simultáneamente, las fuerzas estadounidenses y británicas avanzaban victoriosas por diversas ciudades alemanas desde el oeste.

Los tanques y las tropas del Ejército Rojo entraron en la ciudad y entablaron combates contra los defensores alemanes. También cometieron crímenes contra la población civil. Finalmente, el 30 de abril de 1945 Hitler se quitó la vida en su búnker y el 2 de mayo los defensores de la ciudad se rindieron. La rendición incondicional de Alemania se firmó el 7 y 8 de mayo de 1945.

La batalla de Berlín causó la muerte de casi cien mil soldados soviéticos y un número similar de soldados alemanes, además de decenas de miles de civiles alemanes muertos.

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Referencias

  • Beevor, A. (2012). La Segunda Guerra Mundial. Pasado y presente.
  • Hughes, T. A. & Royde-Smith, J. G. (2023). World War II. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/
  • Stone, N. (2013). Breve historia de la Segunda Guerra Mundial. Ariel.

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"Batallas de la Segunda Guerra Mundial". Autor: Augusto Gayubas. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/batallas-de-la-segunda-guerra-mundial/. Última edición: 7 marzo, 2024. Consultado: 24 mayo, 2024.

Sobre el autor

Autor: Augusto Gayubas

Doctor en Historia (Universidad de Buenos Aires)

Fecha de actualización: 7 marzo, 2024
Fecha de publicación: 28 septiembre, 2023

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