Historia de la Unión Soviética (URSS)

Te contamos qué fue la Unión Soviética, su origen y cómo fue su historia. Además, sus principales líderes y el rol de los movimientos nacionalistas en su disolución.

La Unión Soviética fue creada en 1922 y dejó de existir en 1991.

¿Qué fue la Unión Soviética (URSS)?

La Unión Soviética, oficialmente llamada Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), fue un Estado federal formado por quince repúblicas del centro y norte de Asia y el este de Europa, con capital en Moscú (Rusia) y gobernado por el Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). Se caracterizó por poner en práctica los principios marxistas de la planificación estatal de la economía.

La Unión Soviética fue creada en 1922, poco después de que los bolcheviques, liderados por Lenin, tomaran el poder en Rusia en noviembre de 1917. Tras la muerte de Lenin en 1924, su líder fue Iósif Stalin, quien impulsó la industria pesada y lideró la participación soviética en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En los años de la posguerra comenzó la Guerra Fría, que enfrentó a las dos potencias que aseguraron la victoria aliada contra la Alemania nazi: la Unión Soviética y Estados Unidos.

Tras la muerte de Stalin en 1953, Nikita Jruschov llevó adelante una política de “desestalinización” y fue reemplazado en 1964 por Leonid Breznev. La Unión Soviética se desintegró cuando, luego de las reformas liberalizadoras implementadas por Mijaíl Gorbachov desde 1985, los movimientos democráticos y nacionalistas de los Estados satélites de Europa oriental y de la propia Unión Soviética llevaron al abandono del régimen comunista. La Unión Soviética dejó de existir el 31 de diciembre de 1991.

El origen de la Unión Soviética

En marzo de 1917, en el transcurso de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), una revolución derrocó al zar Nicolás II, que gobernaba el Imperio ruso. Luego de un período en el que compartieron el poder un gobierno provisional (con sede en Petrogrado) y los soviets (consejos obreros), una nueva revolución en noviembre de 1917 llevó al poder al partido bolchevique, liderado por Lenin, que instauró un régimen comunista inspirado en las ideas de Karl Marx.

En diciembre de 1917, el gobierno bolchevique firmó el armisticio con los Imperios Centrales y, en marzo de 1918, firmó el Tratado de Brest-Litovsk por el que cedió algunos territorios. Luego de la derrota de los Imperios Centrales en la Primera Guerra Mundial, y tras la victoria bolchevique en la guerra civil rusa contra los “blancos” (contrarrevolucionarios apoyados por las potencias occidentales), el gobierno bolchevique recuperó en 1921 la mayor parte de los territorios que habían pertenecido al Imperio zarista.

En diciembre de 1922, las repúblicas socialistas soviéticas de Rusia, Ucrania, Transcaucasia y Bielorrusia, firmaron un tratado que dio origen a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), a la que luego se sumaron otras repúblicas. La Unión Soviética quedó conformada como un Estado federal que agrupó a quince repúblicas soviéticas y que fue gobernado por el Partido Comunista de la Unión Soviética, cuya principal figura era el secretario general del partido.

La Unión Soviética en la era de Stalin (1924-1953)

Iósif Stalin impulsó la industrialización de la Unión Soviética.

Entre 1917 y 1921, Lenin implementó el comunismo de guerra, es decir, la planificación estatal de la economía y requisas de granos para sostener al Ejército Rojo en la guerra civil. En marzo de 1921, Lenin aplicó la NEP (Nueva Política Económica), que favoreció una economía mixta (privada y estatal), pero tras su muerte en 1924, el nuevo líder de la Unión Soviética, Iósif Stalin, abandonó la NEP en 1928 y promovió un proceso intensivo de industrialización y una política de colectivización forzada de la agricultura (mediante la expropiación de tierras y la creación de granjas colectivas bajo control estatal).

El modelo estalinista provocó hambrunas y reforzó las políticas represivas del estado soviético (con asesinatos y deportaciones a campos de trabajo, además del culto a la personalidad de Stalin). Sin embargo, permitió el desarrollo de la industria pesada y aseguró la posición de la Unión Soviética como potencia mundial. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Stalin se repartió el control de Polonia con la Alemania de Hitler, pero el pacto entre ambos gobiernos se interrumpió cuando las tropas alemanas invadieron la Unión Soviética en 1941.

El ingreso de Estados Unidos y la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial decidió la victoria de los Aliados en 1945. Con Europa destruida por la guerra, Estados Unidos y la Unión Soviética se erigieron como las dos superpotencias mundiales que, en adelante, protagonizaron un enfrentamiento diplomático, político y económico conocido como Guerra Fría. Cada superpotencia pasó a liderar un bloque de países con sus propias características:

  • El bloque occidental o capitalista, integrado por países de Europa occidental con democracias multipartidistas que, debido al Plan Marshall (programa de ayuda económica estadounidense para la reconstrucción europea) y a la creación de una alianza militar llamada OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), quedaron bajo la influencia de Estados Unidos.
  • El bloque oriental o comunista, integrado por países de Europa central y oriental que habían sido ocupados por el Ejército Rojo y en los que la Unión Soviética favoreció la creación de “democracias populares”, gobernadas por sus respectivos partidos comunistas bajo el estricto control del PCUS (y, desde 1955, unidas en una alianza militar conocida como Pacto de Varsovia).

La Unión Soviética en la era de Jruschov (1953-1964)

Las reformas agrícolas de Nikita Jruschov

Luego de la muerte de Stalin y tras un breve período de transición, Nikita Jruschov accedió al cargo de primer secretario del PCUS y, por consiguiente, se hizo con el poder en la Unión Soviética. El período de Jruschov (1953-1964) se caracterizó por una serie de reformas que mitigaron los aspectos más severos de la dictadura soviética.

En la inmediata posguerra, el esfuerzo económico de la Unión Soviética se había orientado a la reconstrucción del país tras la devastación provocada por la Segunda Guerra Mundial. A la muerte de Stalin, Jruschov impulsó un programa de reformas económicas que afectaron principalmente al sector agrario. Estas reformas pretendían disminuir la planificación económica para aumentar la producción de alimentos y mejorar el nivel de vida de la población.

Se autorizó a los campesinos a aumentar la producción privada, se incrementaron los pagos en dinero a los “koljoses” o granjas colectivas y se invirtió más en el sector agrario. Además, en 1954 se inició la “Campaña de tierras vírgenes”, que consistió en la puesta en cultivo de una amplia superficie de tierras vírgenes (probablemente más de 300.000 km2) en la región rusa de Altay y en el actual Kazajistán mediante la utilización masiva de maquinaria agrícola moderna.

La primera cosecha fue exitosa, pero el monocultivo triguero erosionó el suelo y lo volvió improductivo. Pocos años después de iniciada la campaña, la Unión Soviética se vio obligada a importar grandes cantidades de grano canadiense.

La descentralización industrial y el programa espacial

En la industria, la principal novedad de la era Jruschov fue el intento de descentralizar la toma de decisiones mediante la creación de consejos económicos regionales con cierta autonomía para la planificación económica. Además, para hacer frente a la crisis de la vivienda, se fomentó la construcción residencial de apartamentos prefabricados de reducidas dimensiones.

En 1957, la Unión Soviética hizo una demostración de poder técnico y económico mediante el lanzamiento con éxito del primer satélite artificial, el Sputnik 1. La economía soviética dedicó muchos recursos a la carrera espacial, un objetivo que formaba parte de la Guerra Fría, pues los cohetes que ponían en órbita a los satélites servían también como misiles balísticos intercontinentales.

Jruschov relanzó el COMECON (en español CAME, Consejo de Ayuda Mutua Económica), una organización económica creada en 1949 bajo el liderazgo de la Unión Soviética con la finalidad de coordinar las relaciones económicas entre los países del bloque socialista.

La “desestalinización”

Uno de los aspectos más importantes del gobierno de Jruschov fue su política de “desestalinización”. En el XX Congreso del PCUS, en febrero de 1956, Jruschov pronunció un discurso secreto en el que criticó la figura de Stalin. El discurso llegó a la opinión pública y se abrió un periodo de mayor libertad de expresión en la Unión Soviética, acompañado del regreso a sus hogares de centenares de miles de prisioneros del Gulag (sistema de campos de concentración soviéticos).

En la política internacional, Jruschov propuso una “coexistencia pacífica” con el bloque occidental luego de que se firmó el armisticio en las guerras de Corea (1953) e Indochina (1954), lo que provocó la ruptura de relaciones diplomáticas con la República Popular China. A pesar de esta orientación política, habitualmente llamada “deshielo”, el régimen siguió empleando la represión para aplacar disidencias dentro y fuera de la Unión Soviética, como demuestra el uso de tanques soviéticos para sofocar la revolución húngara de 1956.

Para muchos miembros de la nomenklatura (la elite del Partido Comunista), Jruschov había ido muy lejos en sus reformas. Sus errores en política exterior, especialmente la crisis de los misiles en Cuba en 1962 (el conflicto diplomático con Estados Unidos por la instalación de una base de misiles nucleares soviéticos en Cuba, que finalmente debió ser desmantelada), precipitaron su caída. En 1964, mientras estaba de vacaciones, una reunión especial del Politburó del PCUS lo destituyó.

La Unión Soviética en la era de Breznev (1964-1982)

Los “años de estancamiento”

El largo mandato de Leonid Breznev se caracterizó por el estancamiento económico.

El sucesor de Jruschov en la secretaría general del PCUS fue Leonid Breznev, cuyo largo mandato suele ser conocido como los “años de estancamiento” (1964-1982).

Hasta comienzos de la década de 1960, la Unión Soviética era el principal productor mundial de petróleo, carbón, mineral de hierro y cemento. También mantenía la carrera espacial y armamentística con Estados Unidos (la Unión Soviética puso en órbita el primer satélite artificial en 1957 y llevó al primer ser humano al espacio exterior en 1961).

La planificación centralizada soviética había sido capaz de industrializar a la Unión Soviética y convertirla en una potencia política y militar en un plazo relativamente corto. Sin embargo, la asignación de recursos del modelo soviético fue incapaz de satisfacer las crecientes demandas de bienes y servicios de consumo de la población.

Entre 1946 y 1964, el crecimiento del producto per cápita de la Unión Soviética fue ligeramente superior al de los países capitalistas de Europa occidental. Sin embargo, entre 1964 y 1982 la economía soviética creció menos que la de Europa occidental. A comienzos de la década de 1980, las diferencias económicas entre la Unión Soviética y los países capitalistas más desarrollados eran enormes

Los logros económicos soviéticos se centraban en el esfuerzo bélico (energía nuclear y aeroespacial), pero no pudieron extenderse al resto del aparato productivo, lo que caracteriza a los “años de estancamiento” de la era de Breznev.

El retorno a la ortodoxia comunista

En el terreno político, con Breznev se volvió a la ortodoxia comunista: Stalin fue nuevamente considerado “un destacado líder del partido”, la represión contra los disidentes se recrudeció y la censura volvió a imponerse sobre la libertad de expresión

La intervención soviética en las “democracias populares” de Europa oriental fue firme: en 1968, Checoslovaquia fue invadida para reprimir un movimiento de reformas conocido como “primavera de Praga, y en 1981 el gobierno comunista polaco, presionado por las autoridades soviéticas, declaró la ley marcial para hacer frente a las manifestaciones opositoras.

Dos diarios, Pravda (“Verdad”) e Izvestia (“Noticias”), fueron los medios de propaganda del partido y del gobierno, respectivamente. En sus artículos, las autoridades soviéticas hacían circular la “verdad oficial”, mientras los disidentes sufrían la represión (como el físico Andrei Sájarov, que fue arrestado por sus ideas antimilitaristas, y el escritor Aleksandr Solzhenitsyn, que escribió sobre los campos de trabajo forzado del estalinismo y fue expulsado de la Unión Soviética).

Breznev murió en noviembre de 1982. Dejó una Unión Soviética con una economía en declive (incapaz de competir con la iniciativa tecnológica militar del presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan) y con un grupo gobernante formado por dirigentes ancianos poco dispuestos a emprender reformas. A Breznev lo sustituyó Yuri Andrópov, antiguo jefe de los servicios secretos, que murió en febrero de 1984, y a Andrópov lo sucedió Konstantin Chernenko, que falleció en marzo de 1985.

En esos momentos, la necesidad de profundas reformas en la Unión Soviética se hizo evidente. En 1985, Mijaíl Gorbachov fue elegido secretario general del PCUS.

Las reformas de Gorbachov y la desintegración de la Unión Soviética (1985-1991)

La perestroika y la glasnost

Mijaíl Gorbachov promovió una distensión en las relaciones con Estados Unidos.

En marzo de 1985, Mijaíl Gorbachov asumió como secretario general del PCUS y, por lo tanto, como líder de la Unión Soviética. En ese momento, la situación económica era delicada y Gorbachov inició un programa de reformas económicas y políticas, conocidas respectivamente como perestroika (reestructuración) y glasnost (transparencia).

En muy pocos años, Gorbachov introdujo cambios muy importantes:

  • Las reformas parciales orientadas a introducir elementos de una economía de mercado y a integrar la economía soviética en la economía internacional. Por ejemplo: el abandono de la planificación central, la concesión a las empresas de mayor capacidad de decisión acerca de los niveles de producción y de autonomía financiera, la autorización de la propiedad cooperativa fuera del sector agrario, la bienvenida a la inversión extranjera en forma de empresas mixtas, la flexibilización de las regulaciones del comercio exterior.
  • La instauración de la glasnost, que permitió mayor libertad de expresión en los medios de comunicación.
  • La reforma del sistema electoral, que permitió el acceso de algunos disidentes, como Andrei Sájarov, al parlamento soviético.
  • La distensión en las relaciones con Estados Unidos, acompañada de una reducción del gasto militar y del abandono de la Doctrina Breznev (que obligaba a la Unión Soviética y otros Estados miembros del Pacto de Varsovia a intervenir militarmente en los países del bloque oriental que experimentaran manifestaciones contrarias al régimen comunista).

Estas medidas no fueron concebidas por Gorbachov para abandonar el régimen comunista sino para reformarlo. Sin embargo, Gorbachov quedó en medio de una tensión entre los conservadores que añoraban los tiempos de Breznev y los reformistas que pedían más cambios.

Los movimientos nacionalistas y la caída del bloque comunista

Dado que el Estado soviético estaba conformado por múltiples identidades nacionales, el contexto de crisis económica y mayores libertades políticas estimuló, a partir de 1988, el desarrollo de importantes movimientos nacionalistas en las diferentes repúblicas que conformaban la Unión Soviética. Las demandas iban desde una cierta autonomía cultural hasta la independencia.

En las “democracias populares” de Europa central y oriental, las reformas de Gorbachov y su promesa de no intervenir militarmente desencadenaron un amplio movimiento democrático. En Polonia se instauró en 1988 el primer gobierno no comunista desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. En 1989, los gobiernos comunistas de Europa central y oriental cayeron uno tras otro. El mayor símbolo del fin del bloque soviético fue la caída del Muro de Berlín el 9 de noviembre de 1989.

La disolución del bloque soviético y las crecientes demandas nacionalistas en la Unión Soviética (que en 1990 llevaron a Lituania a proclamar su independencia) movilizaron a las fuerzas conservadoras, partidarias del regreso a la ortodoxia comunista. Al mismo tiempo, las fuerzas liberales, que pedían más reformas, consiguieron un importante triunfo al ser elegido presidente de la República Socialista Soviética de Rusia Borís Yeltsin, el principal líder reformista, quien asumió en mayo de 1990.

Ante la impotencia de Gorbachov, que seguía siendo secretario general del PCUS y líder de la Unión Soviética, en agosto de 1991 las fuerzas conservadoras del partido, el KGB (la policía secreta soviética) y el ejército dieron un golpe de Estado e hicieron prisionero a Gorbachov en su residencia veraniega del mar Negro. Sin embargo, la falta de unidad en el ejército y las acciones de protesta popular en Moscú, lideradas por Borís Yeltsin, hicieron fracasar el intento de golpe.

La disolución de la Unión Soviética

Tras el golpe militar frustrado, Yeltsin ordenó la prohibición del PCUS, el instrumento político que había gobernado y mantenido unida a la Unión Soviética durante décadas.

El 8 de diciembre de 1991, los líderes de Rusia, Ucrania y Bielorrusia acordaron la denominada Declaración de Belovezhskaya Pusha (también llamada Tratado de Belavezha): estas tres repúblicas eslavas abandonaban la Unión Soviética, se constituían como estados independientes y pasaban a integrar una confederación llamada Comunidad de Estados Independientes (CEI). 

El 21 de diciembre, otras ocho repúblicas tomaron la misma decisión, mientras que Estonia, Letonia, Lituania y Georgia, que también habían optado por la independencia, no se sumaron a la CEI (Georgia se unió en 1993).

Gorbachov dimitió como presidente de la Unión Soviética el 25 de diciembre de 1991 y, en ese momento, fue arriada la bandera roja de la Unión Soviética en el Kremlin de Moscú. La Unión Soviética dejó de existir oficialmente el 31 de diciembre de 1991.

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Referencias

  • Conquest, R. et al. (2022). Soviet Union. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/ 
  • Fitzpatrick, S. (2005). La revolución rusa. Siglo XXI.
  • Powaski, R. E. (2000). La Guerra Fría: Estados Unidos y la Unión Soviética, 1917-1991. Crítica.
  • Saborido, J. (2009). Historia de la Unión Soviética. Emecé.

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"Historia de la Unión Soviética (URSS)". Autor: Augusto Gayubas. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/historia-de-la-union-sovietica-urss/. Última edición: 30 septiembre, 2023. Consultado: 24 mayo, 2024.

Sobre el autor

Autor: Augusto Gayubas

Doctor en Historia (Universidad de Buenos Aires)

Fecha de actualización: 30 septiembre, 2023
Fecha de publicación: 28 septiembre, 2023

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