Período de entreguerras (primera etapa)

Te explicamos qué fue el período de entreguerras, su contexto histórico y cómo fueron los años 1919 a 1924. Además, los tratados que se firmaron y alianzas que se formaron.

Los primeros años de entreguerras fueron de negociaciones y tratados de paz.

¿Qué fue el período de entreguerras?

El período de entreguerras fue la etapa que transcurrió entre el fin de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). La fase inicial del período de entreguerras, entre 1919 y 1924, estuvo caracterizada por las necesidades económicas de reconstrucción en Europa y por la firma de tratados de paz entre las naciones vencedoras (encabezadas por el Reino Unido y Francia) y las naciones vencidas (Alemania, Austria, Hungría, Bulgaria y Turquía).

Los tratados firmados tras la Conferencia de París de 1919 fueron: el Tratado de Versalles (con Alemania), el Tratado de Saint Germain (con Austria), el Tratado de Trianon (con Hungría), el Tratado de Neuilly (con Bulgaria) y el Tratado de Sèvres, luego sustituido por el Tratado de Lausana (con Turquía).

Los tratados de paz y la creación de la Sociedad de Naciones (ideada por el gobierno estadounidense, que finalmente no la integró) no sirvieron para crear un marco de estabilidad internacional. En un contexto de graves dificultades económicas, la situación política mundial se caracterizó por la existencia de múltiples conflictos pendientes, la dificultad en la aplicación de los tratados y la aparición de importantes tensiones internacionales.

Puntos clave

  • En los primeros años del período de entreguerras (1919-1924) se firmaron tratados de paz con las naciones vencidas en la Primera Guerra Mundial, como el Tratado de Versalles (1919), que impuso onerosas reparaciones de guerra a Alemania.
  • En los inicios del período de entreguerras nació la Sociedad de Naciones, un organismo internacional que tenía la misión de asegurar la cooperación entre naciones y la resolución pacífica de conflictos. En la práctica, no consiguió sus principales objetivos y fue reemplazada por la ONU (Naciones Unidas) en 1945.
  • En los primeros años del período de entreguerras se sucedieron dificultades económicas y conflictos territoriales en Europa, se consolidó el gobierno bolchevique en Rusia (que dio nacimiento a la Unión Soviética) y llegó al gobierno de Italia el líder fascista Benito Mussolini.

El nacimiento de la Sociedad de Naciones

La Sociedad de Naciones, que había sido ideada por el presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, nació en la Conferencia de París de 1919. Por primera vez en la historia se creaba una organización internacional para discutir los grandes problemas y resolver pacíficamente los conflictos entre los países.

Mediante la firma del Pacto de la Sociedad de Naciones, los Estados miembros se comprometían a respetar la integridad territorial y política de los demás miembros y a adoptar medidas para salvaguardar la paz ante posibles agresiones externas.

Sin embargo, muy pronto se vino abajo el sueño de la concordia internacional. La Sociedad de Naciones tomó el aspecto de una sociedad de vencedores: se le negó el ingreso a Alemania y a la Rusia bolchevique, y Estados Unidos finalmente renunció a participar debido a la oposición del Senado estadounidense. 

Si bien el Reino Unido y Francia se mantuvieron en el organismo, la ausencia de otras potencias (principalmente Estados Unidos) y la carencia de medios militares y económicos para aplicar sus resoluciones determinaron la escasa incidencia de la Sociedad de Naciones en las relaciones internacionales del período de entreguerras.

El Tratado de Versalles con Alemania

Ante la dificultad alemana de pagar las indemnizaciones, Francia ocupó la región del Ruhr.

El Tratado de Versalles fue acordado y firmado por los países vencedores (con la excepción de Estados Unidos) y fue impuesto al gobierno alemán (la República de Weimar), que lo firmó el 28 de junio de 1919. El tratado era muy severo con Alemania, pues la responsabilizaba por la guerra y le imponía considerables reparaciones de guerra (que debía pagar a los estados vencedores), la obligación de desarmarse y numerosas pérdidas territoriales.

El gobierno británico consideraba que solo una Alemania pacífica y próspera podría hacer frente al pago de las reparaciones de guerra, lo que implicaba una postura conciliadora frente a las dificultades alemanas para pagar. Sin embargo, el gobierno francés consideraba que lo central era evitar que Alemania volviera a convertirse en una amenaza.

Finalmente, se impuso la postura que forzaba a Alemania a cumplir con las exigencias del Tratado de Versalles.

Alemania desafió desde un principio el intento francés de hacer cumplir las cláusulas de Versalles. El 27 de abril de 1921, la Comisión de Reparaciones anunció la cantidad total que debía pagar Alemania, y en julio de 2022, una nueva solicitud de moratoria del gobierno alemán provocó el 11 de enero de 1923 la decisión francesa de invadir la cuenca del Ruhr (una región minera de Alemania) y cobrarse así las reparaciones.

El gobierno alemán decretó la resistencia pasiva y la situación llevó a la economía alemana al colapso. El nuevo gobierno alemán, presidido por Gustav Stresemann, llamó en septiembre de 1923 al cese de la resistencia pasiva. 

Francia, que también estaba exhausta económicamente y necesitaba créditos de Estados Unidos (cuyo gobierno era contrario a las acciones que estaba llevando adelante el gobierno francés), acordó la retirada progresiva de las fuerzas ocupantes del Ruhr, que se concretó el 25 de agosto de 1925.

La mediación de Estados Unidos llevó a la creación de un comité encargado de estudiar el tema de las reparaciones, que comenzó a funcionar en enero de 1924 y estuvo presidido por un financiero estadounidense, Charles Dawes. El resultado fue el Plan Dawes, que apuntaba al cumplimiento de los pagos mediante ciertos criterios que garantizaran la estabilidad de la economía alemana.

Poco a poco, se fue extendiendo la idea de que era conveniente solucionar los problemas de la posguerra mediante la cooperación. Aun así, el resentimiento provocado por el Tratado de Versalles y su firma por parte de la República de Weimar alimentó a movimientos nacionalistas (como el nazismo) que adquirieron protagonismo durante los años de la Gran Depresión.

La desintegración del Imperio austrohúngaro

La desintegración del Imperio austrohúngaro, como consecuencia de la derrota de los Imperios Centrales en la Primera Guerra Mundial, vino acompañada de fuertes tensiones entre los países que heredaron su territorio. Algunos ejemplos son los conflictos por los territorios del norte del mar Adriático, por la región de Teschen y por Hungría.

La pugna ítalo-yugoslava en el norte del Adriático

En el Tratado de Londres (1915) firmado durante la Primera Guerra Mundial, Francia y el Reino Unido prometieron al gobierno italiano la anexión de algunos territorios, entre ellos la península de Istria, al norte del mar Adriático, que en ese momento estaba en manos del Imperio austrohúngaro.

Estas pretensiones chocaban con el respeto al principio de las nacionalidades defendido por Woodrow Wilson (presidente de Estados Unidos), pues parte de la península de Istria estaba habitada por poblaciones eslavas. 

En 1919, el presidente estadounidense propuso una línea fronteriza, la “línea Wilson”, que dejaba el sudeste de Istria en manos de las autoridades yugoslavas.

Esta situación despertó indignación en Italia, que abandonó la Conferencia de París durante dos semanas (del 24 de abril al 7 de mayo de 1919). El 12 de septiembre, el poeta nacionalista italiano Gabriele D'Annunzio ocupó con un grupo de voluntarios el puerto de Fiume (actual ciudad de Rijeka en Croacia).

El conflicto se resolvió con la firma del Tratado de Rapallo (1920), que fijó las fronteras entre Italia y el reino yugoslavo. Los italianos renunciaron a la región de Dalmacia continental, mientras que la frontera yugoslava se desplazó al este de la “línea Wilson”. Este arreglo no dejó del todo conforme a ninguno de los dos estados. Por otro lado, D'Annunzio fue desalojado del Fiume por tropas italianas que ocuparon la ciudad en 1920 y Fiume fue declarada ciudad independiente.

El descontento nacionalista que se desarrolló en Italia tras el conflicto fue aprovechado por el líder fascista Benito Mussolini, quien desafió al estado liberal italiano y alcanzó el poder con su Marcha sobre Roma en 1922. Bajo la presión del gobierno fascista, Yugoslavia reconoció la soberanía italiana en Fiume con la firma de un tratado ítalo-yugoslavo en 1924.

El conflicto entre Polonia y Checoslovaquia por Teschen

La rica región industrial de Teschen fue disputada por los nuevos estados de Polonia y Checoslovaquia tras la Primera Guerra Mundial. Los polacos reclamaron el territorio basándose en el principio de las nacionalidades (la región estaba habitada por 55 % de polacos, 27 % de checos y 18 % de alemanes), mientras que el gobierno checoslovaco basó su reivindicación en la pertenencia histórica del territorio a Bohemia.

En noviembre de 1918, los ejércitos de ambos países entraron en el territorio y se procedió a una división provisional que favoreció a Checoslovaquia y que terminó por hacerse definitiva.

La cuestión húngara

Béla Kun presidió la efímera República Soviética Húngara en 1919.

Hungría fue uno de los grandes perdedores de la Primera Guerra Mundial. Luego de la proclamación de la República de Hungría el 16 de noviembre de 1918, dos tercios del territorio húngaro fueron ocupados por tropas serbias, checas y rumanas

El caos que siguió propició la efímera revolución comunista de Béla Kun en marzo de 1919, que instauró una república soviética y se ganó el rechazo de gran parte de la población debido a sus medidas represivas.

El 1 de agosto, Béla Kun dimitió y abandonó Budapest ante la llegada de un ejército rumano, que ocupó la ciudad unos días más tarde. Las presiones aliadas consiguieron que los rumanos abandonaran la capital. Finalmente, se instituyó un gobierno dirigido por el almirante Miklós Horthy, quien se vio forzado a firmar el Tratado de Trianon en junio de 1920: Hungría quedó reducida a un pequeño estado de 92.000 kilómetros cuadrados y millones de húngaros quedaron fuera de sus fronteras (en Checoslovaquia, la Transilvania rumana y Yugoslavia).

El gobierno de Horthy intentó conseguir una revisión de las fronteras establecidas en el Tratado de Trianon, pero Checoslovaquia, Yugoslavia y Rumania formaron en agosto de 1920 la Pequeña Entente y firmaron un pacto defensivo contra las aspiraciones húngaras de revisar los tratados de paz. Francia brindó su apoyo a la nueva alianza.

Las alianzas de Francia e Italia en Europa central

Francia buscó establecer una red de alianzas con los nuevos países surgidos entre Alemania y Rusia para rodear a Alemania, que ansiaba revisar el Tratado de Versalles y era vista por los franceses como una amenaza. 

Francia ya había formado la alianza franco-rusa contra el expansionismo alemán en 1893, pero en el nuevo escenario había dos grandes diferencias: por un lado, ninguno de los nuevos países tenía una potencia comparable a la de Rusia, y por otro lado, estos nuevos países estaban enfrentados entre sí por múltiples conflictos de tipo nacionalista.

Pese a todas las dificultades, el ministro de Asuntos Exteriores de Francia firmó un tratado de alianza con su par de Polonia en 1921. La alianza franco-polaca incluía un tratado secreto militar contra Alemania. En 1924, el gobierno francés amplió sus alianzas a Checoslovaquia, lo que indirectamente la ligaba a la Pequeña Entente nacida en 1920. Aunque intentó reconciliar a sus dos nuevos aliados, el conflicto de Teschen impidió una alianza entre Polonia y Checoslovaquia.

Mientras tanto, Italia había quedado descontenta con los tratados y estableció una red de acuerdos diplomáticos con los países europeos de la región del Danubio que habían resultado perdedores en la guerra y estaban disconformes con el estado de la situación tras la Conferencia de París: Hungría, Austria, Bulgaria y Albania.

Así, mientras que el Reino Unido se mantuvo al margen de las alianzas en Europa central y oriental (región en la que no tenía ningún interés especial), Francia buscó aliados entre los países satisfechos con la nueva situación creada tras la guerra, con el objetivo de reforzar la seguridad contra Alemania. Por el contrario, Italia intentó establecer acuerdos con los países descontentos.

La desintegración del Imperio otomano

El Tratado de Sèvres

Mustafá Kemal Atatürk lideró el movimiento nacionalista turco en la guerra greco-turca.

El reparto de los territorios del Imperio otomano luego de la derrota de los Imperios Centrales se basó, en parte, en acuerdos secretos previos a la finalización de la Primera Guerra Mundial.

Los gobiernos del Reino Unido y Francia habían llegado a un acuerdo para repartirse las posesiones árabes del Imperio otomano (Acuerdo Sykes-Picot, 1916), y también acordaron con el gobierno italiano concederle algunos territorios del sur de Anatolia (Acuerdo de Saint-Jean-de-Maurienne, 1917). Además, una vez finalizada la guerra, Francia y el Reino Unido aprobaron las aspiraciones de Grecia en zonas de Anatolia que tenían población griega.

El Tratado de Sèvres, firmado en agosto de 1920, fue muy duro con Turquía, pues implicaba grandes pérdidas territoriales y, además, no tomaba en cuenta el triunfo de la revolución de Mustafá Kemal "Atatürk" en Estambul en 1919. El nuevo líder turco representaba la causa modernizadora y nacionalista ante las aspiraciones imperialistas de los vencedores, y encabezaba la lucha por la independencia de Turquía.

La guerra greco-turca

En mayo de 1919 comenzó la invasión griega de Anatolia, que desató la guerra greco-turca (1919-1922), y en marzo de 1920, pocos meses antes de la firma del Tratado de Sèvres, tropas de la Entente ocuparon Estambul. 

Durante la guerra greco-turca se produjeron masacres (más del 20 % de la población masculina de Anatolia murió) y culminó con la victoria de Turquía. Más de un millón de griegos fueron deportados de Anatolia.

El Tratado de Lausana (1923) puso fin al proceso de desintegración turco. Aunque se mantuvieron cláusulas negativas para Turquía, esta mantuvo el control de Anatolia (en Asia) y Tracia oriental (en Europa). Además, fue abolido el sultanato y se proclamó la República de Turquía, cuyo primer presidente fue Mustafá Kemal.

El Reino Unido y Francia se repartieron las posesiones del desaparecido Imperio otomano en Oriente Medio, siguiendo, a grandes rasgos, lo pactado en el Acuerdo Sykes-Picot.

¿Quién fue Mustafá Kemal "Atatürk?

Mustafá Kemal Atatürk (1881-1938) fue un militar y estadista turco, fundador y primer presidente de la República de Turquía (1923-1938).

Tras la derrota del Imperio otomano en la Primera Guerra Mundial, Atatürk unió a la población turca contra la invasión griega que trataba de imponer el Tratado de Sèvres. Derrotó a los griegos y expulsó a las tropas de la Entente del país. Recuperó el orgullo nacional turco y, cuando asumió como presidente, convirtió a Turquía en un Estado moderno.

Atatürk modernizó los sistemas legal y educativo de Turquía y promovió la adopción de aspectos culturales occidentales. Un ejemplo fue la introducción del alfabeto latino para escribir el idioma turco. Su legado, aunque fue desafiado por las fuerzas islamistas, sigue siendo un elemento clave de la Turquía moderna.

El problema soviético

La intervención occidental en la guerra civil rusa

Uno de los grandes problemas que siguieron al fin de la Primera Guerra Mundial fue la fijación de las fronteras del nuevo estado soviético. Desde el armisticio de diciembre de 1917 (impulsado por el gobierno bolchevique que acababa de acceder al poder) y tras el Tratado de Brest-Litovsk firmado entre Rusia y Alemania en marzo de 1918, las potencias de la Entente ayudaron activamente a los opositores al bolchevismo e intervinieron militarmente en la guerra civil entre el Ejército Rojo (bolchevique) y el Ejército Blanco (contrarrevolucionario).

El gobierno bolchevique confiaba en la extensión de la revolución al corazón de Europa, pero los fracasos de la insurrección espartaquista en Berlín y de la república soviética de Béla Kun en Hungría pusieron fin a esta expectativa.

Sin embargo, los éxitos del Ejército Rojo forzaron a las potencias occidentales a retirar sus tropas de intervención en 1919 e iniciar la política de cordón sanitario: se trataba de crear una serie de estados antisoviéticos en la frontera occidental que permitieran frenar la expansión del comunismo hacia el oeste.

La guerra polaco-soviética

En el contexto de la revolución y la guerra civil, Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania rompieron lazos con la potencia rusa y accedieron a la independencia. En Polonia, el general Jósef Pilsudski proclamó la República de Polonia en noviembre de 1918 y buscó establecer unas fronteras favorables. En su expansión hacia el este, alcanzó Kiev (capital de Ucrania) en 1920.

Los aliados propusieron una línea de frontera ruso-polaca (la “línea Curzon”) que dividía Bielorrusia entre los dos Estados.

Mientras tanto, un contraataque soviético llevó al Ejército Rojo hasta las puertas de Varsovia (capital de Polonia). Los polacos resistieron con el apoyo francés y, en marzo de 1921, se firmó el Tratado de Riga: la frontera ruso-polaca se fijó en una línea de 150 a 200 kilómetros al este de la “línea Curzon”. Esto supuso pérdidas territoriales para el gobierno bolchevique, a las que se sumó la región de Besarabia (anexionada por Rumania).

El aislacionismo estadounidense

A pesar de su aislacionismo, Estados Unidos impulsó un comité de posguerra liderado por Charles Dawes.

El rechazo del Senado de Estados Unidos a firmar el Tratado de Versalles y el Pacto de la Sociedad de Naciones fue un ejemplo del tradicional aislacionismo estadounidense (es decir, la negativa a implicarse en alianzas permanentes).

Para que Estados Unidos se adhiriera a ambos tratados era necesario que el Senado los ratificara. Aunque el presidente demócrata, Woodrow  Wilson, había promovido la creación de la Sociedad de Naciones, el Senado con mayoría republicana rechazó su firma. Y cuando el candidato republicano, Warren G. Harding, ganó las elecciones presidenciales de 1920, Estados Unidos rechazó definitivamente la firma del Tratado de Versalles y el ingreso en la Sociedad de Naciones. En agosto de 1921, el gobierno de Washington firmó por separado tratados de paz con Alemania, Austria y Hungría.

Sin embargo, la política estadounidense de la década de 1920 no fue plenamente aislacionista, pues el gobierno de Estados Unidos se implicó activamente en temas como el control de armamentos y las reparaciones de guerra (con el llamado Plan Dawes).

El expansionismo japonés: los Tratados de Washington

Pese a su escasa participación en la Primera Guerra Mundial, la posición japonesa en Asia oriental quedó reforzada tras la guerra. La desintegración del Imperio ruso y el abandono de las concesiones alemanas en la región convirtieron a Japón en la única gran potencia a las puertas de China y en la tercera potencia naval del mundo.

La inquietud que provocó este hecho en Estados Unidos hizo que el presidente, Warren G. Harding, con el apoyo del primer ministro británico, David Lloyd George, invitara a siete potencias (Reino Unido, Japón, Francia, Italia, China, Países Bajos y Bélgica) a reunirse en Washington.

La Conferencia de Washington (de noviembre de 1921 a febrero de 1922) concluyó con la firma de tres tratados:

  • Tratado de las Cuatro Potencias (Estados Unidos, el Reino Unido, Japón y Francia). Implicaba un compromiso mutuo de reconocimiento de las posesiones de cada potencia en el Pacífico y la promesa de consultarse en caso de controversias o acciones agresivas de cualquier país en la zona.
  • Tratado de las Cinco Potencias (Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Francia e Italia). Significó la adopción de medidas encaminadas al desarme naval. Se pusieron límites a las flotas de acorazados: Estados Unidos y el Reino Unido mantendrían una paridad, Japón podría llegar a un 60 % de esa cantidad, y Francia e Italia podrían alcanzar el 35%.
  • Tratado de las Nueve Potencias (Estados Unidos, Reino Unido, Japón, Francia, Italia, China, Países Bajos, Bélgica y Portugal). implicó un compromiso de respeto a la integridad territorial de China.

Estos acuerdos marcaron el inicio de una estrecha política de entendimiento entre Estados Unidos y el Reino Unido, demostraron el reconocimiento de la superioridad marítima de las potencias anglosajonas y manifestaron la aceptación del poderío naval japonés en el Pacífico.

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Referencias

  • Britannica, Encyclopaedia (2022). League of Nations. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/ 
  • Britannica, Encyclopaedia (2022). Treaty of Versailles. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/ 
  • Cabrera, M., Juliá, S. & Martín Aceña, P. (comps.) (1991). Europa en crisis. 1919-1939. Editorial Pablo Iglesias.
  • Itzkowitz, N. (2023). Kemal Atatürk. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/
  • Sevillano Calero, F. (2020). La Europa de entreguerras. El orden trastocado. Síntesis.

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"Período de entreguerras (primera etapa)". Autor: Augusto Gayubas. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/periodo-de-entreguerras-primera-etapa/. Última edición: 2 octubre, 2023. Consultado: 7 junio, 2024.

Sobre el autor

Autor: Augusto Gayubas

Doctor en Historia (Universidad de Buenos Aires)

Fecha de actualización: 2 octubre, 2023
Fecha de publicación: 28 septiembre, 2023

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