Efecto invernadero

Te explicamos qué es el efecto invernadero y cuáles son sus causas y consecuencias. Además, sus características y posibles soluciones.

El efecto invernadero es un fenómeno natural que posibilita la vida en la Tierra.

¿Qué es el efecto invernadero?

El efecto invernadero es un proceso natural que ocurre en la atmósfera de la Tierra, donde ciertos gases (como el dióxido de carbono, el metano y el vapor de agua) atrapan el calor del Sol y lo retienen cerca de la superficie. 

Este efecto, similar al que producen los invernaderos en la agricultura, permite mantener la temperatura de la Tierra a un nivel adecuado para el desarrollo de la vida. 

Sin embargo, en las últimas décadas la actividad humana ha producido un aumento significativo de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Se cree que ese exceso de gases de efecto invernadero es el que estaría causando el aumento de la temperatura promedio de la atmósfera, lo que a su vez produce graves consecuencias para la dinámica climática, la biodiversidad y la calidad de vida en el planeta. 

Puntos clave

  • Es un proceso natural que ocurre en la atmósfera del planeta y que es necesario para el desarrollo de la vida en la Tierra.
  • Consiste en la acumulación de gases en la atmósfera que son capaces de retener el calor del Sol.
  • El exceso de acumulación de gases genera un desequilibrio en el efecto invernadero y, como consecuencia, se concentra mayor calor en la atmósfera.
  • El desequilibrio del efecto invernadero es generado por la actividad del ser humano, como la excesiva quema de combustibles fósiles y la disminución de los bosques por la deforestación indiscriminada, entre otras actividades.

¿Para qué sirve la atmósfera?

En agricultura, un invernadero es una construcción que permite retener el calor de los rayos de Sol.

Un invernadero es una construcción que permite entrar el calor del Sol pero que, por la ausencia de ventilación, no lo deja salir. Los invernaderos se utilizan para cultivar vegetales que requieren altos niveles de temperatura y humedad.

La atmósfera terrestre produce este mismo efecto ya que permite que los rayos solares lleguen a la superficie terrestre, pero luego retiene parcialmente su calor. Gracias a que la atmósfera funciona como un invernadero, en la superficie terrestre puede desarrollarse la vida que requiere cierta temperatura mínima para sobrevivir. 

Si los gases de efecto invernadero no retuvieran ese calor, se cree que la temperatura promedio del planeta sería 30 grados más baja que en la actualidad. 

Causas del incremento del efecto invernadero

La deforestación provoca que el CO2 permanezca más tiempo en la Tierra. 

El efecto invernadero producido por la actividad humana es causado por el exceso de gases de efecto invernadero (dióxido de carbono, metano y vapor de agua, principalmente) en la atmósfera. 

La quema de combustibles fósiles, como el petróleo, el gas y el carbón, libera dióxido de carbono a la atmósfera. El uso de combustibles fósiles para la producción de energía, el transporte y la industria son las principales causas de que se emita este tipo de gases. 

Por esta razón los gases de efecto invernadero en la atmósfera se incrementaron rápidamente desde mediados del siglo XVIII, cuando comenzó a acelerarse e intensificarse la Segunda Revolución Industrial.

El avance de la deforestación a nivel mundial también explica el aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Los árboles captan dióxido de carbono y lo convierten en oxígeno a través de la fotosíntesis. La disminución de la superficie boscosa a nivel mundial reduce la captación de dióxido de carbono, lo que produce que este gas permanezca por más tiempo en la atmósfera. 

Otros gases de efecto invernadero también han aumentado su concentración en los últimos años. El metano, por ejemplo, es liberado por la actividad ganadera a través de la materia fecal de los animales y por la mala gestión de los residuos que, al descomponerse, también liberan este gas que se acumula en la atmósfera. 

Consecuencias del incremento del efecto invernadero

oso polar - calentamiento global
El deshielo de los polos afecta el equilibrio ecológico del planeta.

La consecuencia directa del incremento del efecto invernadero es el cambio climático global que, a su vez, genera una serie de consecuencias ecológicas y ambientales. Entre las más significativas, se destacan las siguientes: 

  • Cambios en los patrones de precipitaciones. El cambio climático ha alterado la dinámica de las lluvias a nivel mundial, lo que ha llevado a inundaciones y sequías más frecuentes e intensas en diferentes regiones del mundo.
  • Cambios en los ecosistemas. El cambio climático ha producido severos cambios ecológicos que incluyen la pérdida de la biodiversidad y la extinción de muchas especies. 
  • Aumento de la temperatura de los océanos. El cambio climático afecta la vida marina y los ecosistemas acuáticos. Además favorece el aumento en la frecuencia e intensidad de fenómenos climáticos extremos que se alimentan de agua cálida, como los huracanes y las tormentas tropicales.
  • Deterioro de la salud humana. El cambio climático afecta la salud humana por la contaminación del aire, la exposición a altas temperaturas y olas de calor, la falta de agua, las inundaciones, la transmisión de enfermedades, entre otras causas. 

Gases de efecto invernadero

El dióxido de carbono es emitido principalmente por la quema de combustibles fósiles.

El principal gas de efecto invernadero es el vapor de agua. El segundo más importante es el dióxido de carbono, a pesar de ser un gas que compone un mínimo porcentaje de la atmósfera (solo un 0,035 %, es decir, por cada millón de partículas solo 350 son dióxido de carbono). Cualquier variación en la cantidad de este gas en la atmósfera tiene un profundo impacto en el efecto invernadero, ya que una pequeña cantidad agregada puede producir importantes efectos. 

El Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC por sus siglas en inglés) considera que aproximadamente el 50 % de las emisiones de dióxido de carbono permanecerán en la atmósfera durante varias décadas, y alrededor del 20% permanecerá por varios miles de años. Estos porcentajes pueden variar según las condiciones atmosféricas y la forma en la que se emiten y se absorben estas emisiones. 

Balance energético de la Tierra

La sumatoria de la energía solar que llega del Sol y la energía que es irradiada por la Tierra constituye el balance energético del planeta, y debe ser equilibrado para mantener la temperatura media en valores estables. 

¿Cuánta radiación recibe la Tierra?

La energía solar llega a la Tierra en forma de luz y calor. La energía que llega del Sol es de 341 W por metro cuadrado y es de onda corta. Parte de esa energía es retenida por la atmósfera (157 Watts) y otra parte llega a la superficie terrestre (184 Watts).

¿Cuánta radiación emite la Tierra?

La Tierra no solo recibe sino que también emite calor. El calor que irradia la superficie de la Tierra anualmente es de 396 W por metro cuadrado y es radiación infrarroja. 

Este calor también es parcialmente absorbido por los gases de efecto invernadero y reemitido a la superficie terrestre.

Radiación reflejada

efecto invernadero - nieve
Los objetos de colores claros como la nieve son los que reflejan más energía

Tanto la superficie de la Tierra como la atmósfera reflejan parte de la energía recibida por el Sol, es decir, esa energía no permanece en la atmósfera sino que se dispersa fuera de ella. La cantidad de energía reflejada en conjunto por la superficie de la Tierra y por la atmósfera es de 102 W por metro cuadrado, es decir, menos de un tercio de la radiación recibida del Sol.

Los objetos que más reflejan energía son aquellos de colores claros, como la nieve o las nubes. Los objetos más oscuros, como los bosques, la absorben. 

Una parte de la radiación infrarroja emitida por la superficie de la Tierra no es absorbida por los gases de efecto invernadero, por lo que atraviesa la atmósfera y se dispersa hacia el espacio.

¿Cómo disminuir los efectos del cambio climático?

Muchas grandes ciudades buscan reemplazar el combustible fósil por energías limpias.

Para disminuir la emisión de gases de efecto invernadero y, en consecuencia, reducir los efectos del cambio climático, diversos países buscan reemplazar los combustibles fósiles con fuentes de energía más limpias, como la energía solar, eólica o geotérmica. También muchas empresas implementan medidas de producción y consumo más eficientes en términos de uso de energía. 

Además, en las grandes ciudades se apunta a disminuir la contaminación provocada por los medios de transporte a partir de fomentar el uso del transporte público, los vehículos eléctricos y las bicicletas. 

Acuerdos internacionales sobre el efecto invernadero

Diversos países firmaron acuerdos para trabajar en conjunto sobre el cambio climático. Algunos de los más importantes fueron: 

  • Protocolo de Kioto (1997). Fue el primer acuerdo internacional sobre cambio climático. Este tratado requería que los países industrializados redujeran sus emisiones de gases de efecto invernadero por debajo de los niveles de 1990. 
  • Acuerdo de París (2015). Fue un acuerdo en el que todos los países se comprometieron a luchar por limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2ºC por encima de las temperaturas preindustriales. Se acordó que los países se comprometerían a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero cada cinco años, y se estableció un fondo para ayudar a los países más vulnerables frente al cambio climático.   

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Referencias

  • Benavidez Ballesteros, H. y León Aristizábal, G. (2007). Información técnica sobre gases de efecto invernadero y cambio climático. IDEAM - METEO, 008.
  • Goudie, A. (2009). El impacto humano en el clima: pasado, presente y futuro. Progreso en Geografía Física, p. 252-258. 
  • Hernández, Y (2020). Cambio climático: causas y consecuencias. Revista Renovat, 4. Sena

¿Cómo citar?

"Efecto invernadero". Autor: Gustavo Sposob. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/efecto-invernadero/. Última edición: 28 febrero, 2024. Consultado: 1 marzo, 2024.

Sobre el autor

Autor: Gustavo Sposob

Profesor de Enseñanza Media y Superior en Geografía (UBA).

Fecha de actualización: 28 febrero, 2024
Fecha de publicación: 18 julio, 2017

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