Antecedentes de la Unión Europea

Te explicamos cuáles fueron los orígenes y antecedentes de la Unión Europea, cuando entró en vigor y el proceso que llevó a su constitución.

El Tratado de la Unión Europea se firmó luego de un largo proceso de integración.

¿Cuáles fueron los antecedentes de la Unión Europea?

Si bien la Unión Europea nació oficialmente en noviembre de 1993 (cuando entró en vigor el Tratado de la Unión Europea firmado en Maastricht), el proceso que llevó a su constitución comenzó mucho tiempo antes.

En el período de entreguerras (primera etapa: 1919-1939), el movimiento paneuropeo se hizo fuerte con las ideas de pensadores y políticos como Richard Coudenhove-Kalergi, quien propuso la unidad europea como una forma de evitar futuros conflictos entre naciones europeas luego de los horrores de la Primera Guerra Mundial.

Sin embargo, el ascenso de los nacionalismos militaristas que llevaron a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) postergó los proyectos de integración europea hasta después de la guerra.

Tras la devastación provocada en Europa por el conflicto militar, y en el contexto de la Guerra Fría (que favoreció la ayuda financiera de Estados Unidos para detener el avance del comunismo), la firma de tratados entre los países de Europa occidental llevó a la creación de organismos para la coordinación en materia económica y de seguridad que dieron forma a unas primeras formas de unidad europea: la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (1951), la Comunidad Económica Europea (1957) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (1957).

Puntos clave

  • La Unión Europea (UE) es una asociación económica y política formada por 27 países de Europa.
  • Surgió como continuación de la Comunidad Económica Europea (CEE), que nació luego de la Segunda Guerra Mundial con dos objetivos principales:
    • Restablecer y fortalecer a las economías de Europa luego de la devastación ocasionada por la guerra.
    • Mantener la cooperación política entre las naciones y evitar futuros enfrentamientos.
  • La UE es dirigida por un Parlamento, cuyos integrantes son elegidos por los ciudadanos a través del sufragio, y otras instituciones como el Consejo y la Comisión Europea.
  • La mayoría de los países que integran la UE comparten la misma moneda oficial: el euro. 

El proceso de integración

El Imperio romano constituyó el primer gran esfuerzo para integrar una parte importante de Europa y el conjunto de las tierras alrededor del mar Mediterráneo. La Edad Media trajo la idea de unificación bajo el común denominador del cristianismo. 

El Renacimiento y la Ilustración fueron fundamentales para extender las ideas de tolerancia, libertad, respeto de los derechos humanos y democracia en las que se trató de basar la construcción europea. 

De Rousseau a Marx, de Kant a Leibniz, fueron múltiples los pensadores que propusieron la idea de una Comunidad europea como un objetivo político deseable a largo plazo.

Los antecedentes de la Unión Europea en el período de entreguerras (1919-1939)

El nacimiento del Movimiento Pan-Europa

Para muchos intelectuales y políticos de la época, la Primera Guerra Mundial (1914-1918) significó el comienzo del fin de la civilización europea. Otros consideraron, en cambio, que la capacidad de reacción de Europa dependía de su habilidad para superar los nacionalismos agresivos que habían llevado al continente a la guerra. Adoptar el ideal de una Europa unida y pacífica como proyecto común.

En línea con la segunda de estas miradas, en 1923 el conde austriaco Richard Coudenhove-Kalergi fundó el Movimiento Pan-Europa, y en 1926 consiguió reunir en Viena a diversas figuras políticas en el Primer Congreso Paneuropeo.

Coudenhove-Kalergi sostenía que el único modo de superar los conflictos en Europa era mediante la unión de los pueblos europeos, y que el mayor obstáculo para alcanzar este objetivo era la rivalidad histórica entre Alemania y Francia.

"Europa como concepto político no existe. Esta parte del mundo engloba a pueblos y Estados que están instalados en el caos, en un barril de pólvora de conflictos internacionales, y en un campo abonado de conflictos futuros. Esta es la Cuestión Europea: el odio mutuo de los europeos que envenena la atmósfera. (....) La Cuestión Europea será resuelta solo mediante la unión de los pueblos de Europa. (...) El mayor obstáculo a la realización de los Estados Unidos de Europa son los mil años de rivalidad entre las dos naciones más populosas de Pan-Europa: Alemania y Francia...".

Richard Coudenhove-Kalergi.
Pan-Europa, 1923.

El movimiento paneuropeo vivió su época dorada en la segunda mitad de la década del veinte, los años en que se firmaron los Tratados de Locarno (1925) y el Pacto Briand-Kellogg (1928). 

Estos acuerdos consistieron en ratificar las fronteras occidentales de Alemania dispuestas en el Tratado de Versalles (1919) y renunciar a la guerra como medio para resolver diferencias.

El Memorando Briand

Aristide Briand propuso en la Sociedad de Naciones construir una federación europea.

En 1929, Aristide Briand, primer ministro francés, pronunció un célebre discurso ante la asamblea de la Sociedad de Naciones en el que defendió la idea de una federación de naciones europeas. Briand sostuvo que esta federación debía basarse en la solidaridad y en la búsqueda de la prosperidad económica y la cooperación política y social.

El discurso tuvo un gran recibimiento en el gobierno alemán y entre muchos economistas, especialmente británicos.

"Pienso que entre los pueblos que están geográficamente agrupados como los pueblos de Europa, debe existir una suerte de vínculo federal; estos pueblos deben en todo momento tener la posibilidad de entrar en contacto, de discutir sus intereses, de adoptar resoluciones comunes, de establecer entre ellos un lazo de solidaridad, que les permita, en los momentos que se estimen oportunos, hacer frente a las circunstancias graves, si es que estas surgen. (...) Evidentemente, la asociación tendrá efecto sobre todo en el dominio económico: esa es la cuestión que más presiona...".

Discurso de Aristide Briand ante la Asamblea de la Sociedad de Naciones.
Ginebra, 5 de septiembre de 1929.

La Sociedad de Naciones le encargó a Briand la presentación de un memorando con un proyecto concreto. Briand presentó un “Memorando sobre la organización de un sistema de Unión Federal Europea” en 1930. Pero era demasiado tarde: la depresión económica iniciada en 1929 había empezado a desplazar del panorama internacional las ideas de solidaridad y de cooperación entre naciones.

Los políticos que siguieron propugnando la unidad europea, tales como el francés Édouard Herriot (quien publicó en 1931 el libro “Los Estados Unidos de Europa”), quedaron en franca minoría.

El ascenso de Adolf Hitler a la cancillería alemana en 1933 supuso el fin definitivo de la concordia europea y el renacimiento del nacionalismo militarista. Europa, y con ella el mundo, se encaminaba a una nueva guerra: la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

¿Quién fue Richard Coudenhove-Kalergi?

Richard Coudenhove-Kalergi (1894-1972) fue un conde austriaco, de ancestros flamencos y cretenses y madre japonesa, checoslovaco desde la creación de Checoslovaquia y finalmente nacionalizado francés, es decir, el paradigma del cosmopolitismo. En 1923 publicó su libro Pan-Europa y creó el Movimiento Pan-Europa con el fin explícito de lograr una unión europea.

En 1926, logró organizar en Viena el Primer Congreso Paneuropeo. En 1927, Aristide Briand fue elegido presidente honorario del Movimiento Pan-Europa. Entre los miembros del movimiento se contaron nombres ilustres de la cultura y la política europeas del momento, como Albert Einstein, Thomas Mann, Sigmund Freud, Rainer Maria Rilke, Miguel de Unamuno, Salvador de Madariaga, José Ortega y Gasset y Konrad Adenauer.

La Gran Depresión económica de 1929 interrumpió el proyecto de Coudenhove-Kalergi. Durante las décadas siguientes, continuó su activismo político e intelectual. Murió el 27 de julio de 1972.

Los antecedentes de la Unión Europea en el período 1945-1957

Europa en los primeros años de la posguerra

La Segunda Guerra Mundial (1939-1945) demostró el nivel de destrucción al que podía llevar la rivalidad nacionalista en Europa. Se hizo evidente la necesidad de algún tipo de integración europea que estableciera una nueva manera de reordenar el mapa político de Europa.

Tres realidades mostraron la necesidad de esta nueva orientación hacia la integración europea:

  1. La conciencia de los europeos de su propia debilidad. La Segunda Guerra Mundial había puesto fin a la tradicional hegemonía europea en el mundo. Las dos nuevas superpotencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, tenían un poder económico, político y militar muy superior al del heterogéneo conjunto de estados europeos.
  2. La convicción de que había que evitar por todos los medios la vuelta a un enfrentamiento entre los estados europeos. Las dos guerras mundiales se habían iniciado como “guerras civiles” europeas, y Europa había sido el principal campo de batalla. Se trataba de buscar un acuerdo entre Francia y Alemania, que contara con el visto bueno de Estados Unidos. La unidad era el camino para garantizar la paz.
  3. El deseo extendido entre muchos europeos de crear un continente más libre, justo y próspero. Los europeos compartían la intención de que las relaciones internacionales se desarrollaran en un marco de concordia.

En 1946, el ex primer ministro británico Winston Churchill pronunció un célebre discurso en la Universidad de Zúrich (Suiza) en el que proponía la creación de los Estados Unidos de Europa. Este discurso fue considerado por muchos como el primer paso hacia la integración europea durante la posguerra.

"Quisiera hablar hoy del drama de Europa (...) Entre los vencedores solo se oye una Babel de voces. Entre los vencidos no encontramos sino silencio y desesperación. (...) Existe un remedio que, si fuese adoptado global y espontáneamente por la mayoría de los pueblos de los numerosos países, podría, como por un milagro, transformar por completo la situación, y hacer de toda Europa, o de la mayor parte de ella, tan libre y feliz como la Suiza de nuestros días. ¿Cuál es este remedio soberano? Consiste en reconstituir la familia europea o, al menos, en tanto no podamos reconstituirla, dotarla de una estructura que le permita vivir y crecer en paz, en seguridad y en libertad. Debemos crear una suerte de Estados Unidos de Europa. (...) Para realizar esta tarea urgente, Francia y Alemania deben reconciliarse.".

Winston Churchill.
Discurso en la Universidad de Zúrich, 19 de septiembre de 1946.

La intervención de Estados Unidos en la Europa de posguerra

Estados Unidos promovió la recuperación económica europea para frenar el avance del comunismo.

Estados Unidos no optó por el aislamiento, como había hecho tras la Primera Guerra Mundial, sino que adoptó, a raíz de su posición como primera potencia mundial, una política de intervención en los asuntos europeos.

El gobierno estadounidense estaba convencido de que las trabas al libre comercio, que se habían extendido tras la depresión de 1929 y habían llegado a su máxima expresión en la Alemania nazi y la Italia fascista, habían sido en gran medida responsables de la tensión internacional que llevó a la Segunda Guerra Mundial. 

La adopción de una política de libre comercio se convirtió en una condición básica para que cualquier país recibiera la tan ansiada ayuda económica estadounidense.

En esos momentos se estaba iniciando la Guerra Fría. Estados Unidos aplicó la denominada “Doctrina Truman”, cuya finalidad era frenar la expansión del comunismo y de la Unión Soviética (URSS), y lanzó el Plan Marshall de ayuda económica a los países europeos. Se trataba de fomentar el desarrollo económico de la destrozada Europa con el objetivo político de impedir la extensión del comunismo.

La Organización Europea para la Cooperación Económica (1948) y el Consejo de Europa (1949)

Estados Unidos promovió la creación de una organización europea centralizada que administrase el reparto de la masiva ayuda económica del Plan Marshall. Con este objetivo, varios países europeos crearon, en 1948, la Organización Europea para la Cooperación Económica (OECE). Este fue uno de los primeros organismos que agruparon a gran parte de los países de Europa occidental (la Unión Soviética y sus estados satélites de Europa oriental no participaron porque rechazaron la ayuda estadounidense).

La OECE ayudó a liberalizar el comercio entre los Estados miembros, introdujo ideas encaminadas a concertar acuerdos monetarios y favoreció la cooperación económica en aspectos concretos.

En 1949, nuevamente por iniciativa estadounidense, la mayoría de los Estados de Europa occidental fundaron, junto a Estados Unidos y Canadá, la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), la gran alianza militar occidental enfrentada a la Unión Soviética.

Un año antes, en 1948, había entrado en vigor el Benelux (Unión Aduanera de Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo) con la aplicación de un arancel exterior común. Este organismo había sido creado en 1944, antes del final de la Segunda Guerra Mundial.

Otro paso importante hacia la integración europea fue la creación del Consejo de Europa en 1949. Este organismo, aún existente, surgió para fomentar la cooperación política entre los países europeos. Sin embargo, sus estatutos no manifestaban como objetivo la unión o la federación de los estados, ni la cesión de soberanía por parte de dichos estados. Su principal función era reforzar el sistema democrático y los derechos humanos en los estados miembros.

De la Declaración Schuman al Tratado de Roma (1950-1957)

Robert Schuman declaró a favor de integrar la producción europea de carbón y acero.

El primer paso en la creación de la Comunidad Europea lo dio el ministro de Asuntos Exteriores francés, Robert Schuman. El 9 de mayo de 1950 pronunció la Declaración Schuman, en la que propuso un plan, diseñado por el banquero Jean Monnet, para integrar y gestionar en común la producción franco-alemana de carbón y acero. Esta medida de integración económica buscaba consolidar el acercamiento entre Francia y Alemania y alejar definitivamente el peligro de la guerra en Europa.

"Señores, no es cuestión de vanas palabras, sino de un acto, atrevido y constructivo. Francia actúa y las consecuencias de su acción pueden ser inmensas. Así lo esperamos. Francia actúa por la paz (...) y asocia a Alemania. Europa nace de esto, una Europa sólidamente unida y fuertemente estructurada. Una Europa donde el nivel de vida se elevará gracias a la agrupación de producciones y la ampliación de mercados que provocarán el abaratamiento de los precios. (...) Europa no se hará de golpe, ni en una obra de conjunto, se hará por medio de realizaciones concretas, que creen, en primer lugar, una solidaridad de hecho. El gobierno francés propone que se someta el conjunto de la producción franco-alemana de carbón y acero bajo una autoridad común, en una organización abierta a la participación de otros países de Europa. La puesta en común de la producción del carbón y del acero asegurará inmediatamente el establecimiento de bases comunes de desarrollo económico, primera etapa de la Federación Europea (...)".

Declaración Schuman, 9 de mayo de 1950.

Ese mismo año, el gobierno francés propuso la creación de una Comunidad Europea de Defensa (CED). Este proyecto se frustró en 1954, cuando la Asamblea Nacional francesa vetó su aplicación. La CED, que implicaba una fuerte integración política y militar, fue sustituida por la Unión Europea Occidental (UEO), una organización de coordinación en cuestiones de defensa y seguridad que, en la práctica, estuvo prácticamente anulada por la OTAN.

Pese al fracaso de la CED, el camino de la integración económica siguió adelante. El 18 de abril de 1951 se firmó el Tratado de París que dio nacimiento a la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (CECA). Esta organización convirtió en realidad el Plan Schuman de 1950.

La Alta Autoridad de la CECA pasó a estar presidida por Jean Monnet, quien había inspirado la Declaración Schuman. A esta primera comunidad europea la integraron los seis países firmantes del Tratado de París: Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo (conocidos como “los seis”).

Dado que el fracaso de la CED había demostrado que la unidad política y militar era todavía una utopía, había quedado en evidencia que el único camino claro hacia una unidad europea era la integración económica.

Los ministros de Asuntos Exteriores de “los Seis”, bajo la presidencia del belga Paul-Henri Spaak, se reunieron en 1955 en la Conferencia de Messina (Italia). 

Fruto de los acuerdos allí alcanzados fue el paso definitivo en la construcción de una comunidad europea: el 25 de marzo de 1957, los Seis firmaron los Tratados de Roma por los que se crearon la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM). Estos tratados entraron en vigor el 1 de enero de 1958 y fueron el antecedente directo de la futura Unión Europea (1993).

El frustrado Tratado de la Comunidad Europea de Defensa

Antes de la firma de los Tratados de Roma en 1957, los seis países signatarios (Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo) firmaron en París el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea del Carbón y el Acero (1951) y el Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de Defensa (1952).

Si bien el primer tratado fue ratificado por todos los firmantes y entró en vigor el 23 de julio de 1952, el segundo no fue ratificado por la Asamblea Nacional francesa y, por lo tanto, la Comunidad Europea de Defensa nunca llegó a constituirse. A continuación se reproducen algunos fragmentos del tratado frustrado.

Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de Defensa

27 de mayo de 1952

"El presidente de la República Federal de Alemania, Su Majestad el rey de los belgas, el presidente de la República Francesa, el presidente de la República Italiana, Su Alteza Real la gran duquesa de Luxemburgo, Su Majestad la reina de los Países Bajos,

Resueltos a contribuir al mantenimiento de la paz, particularmente asegurando la defensa de Europa occidental contra toda agresión, en cooperación con las demás naciones libres, en el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas y en estrecha unión con organizaciones que tienen el mismo fin;

Considerando que una integración tan completa como sea posible, compatible con las necesidades militares, de los elementos humanos y materiales reunidos en sus fuerzas de defensa dentro de una organización europea supranacional, es el medio más apropiado para alcanzar este objetivo con toda la rapidez y eficacia necesarias;

Convencidos de que dicha integración conducirá al empleo más racional y económico de los recursos de sus países, como resultado, en particular, del establecimiento de un presupuesto común y de programas de armamento comunes;

Decididos a asegurar de este modo el desarrollo de su poder militar sin perjudicar el progreso social;

Deseosos de salvaguardar los valores espirituales y morales que son el patrimonio común de sus pueblos, y convencidos de que en el seno de un ejército común constituido sin discriminación entre los Estados participantes, los patriotismos nacionales, lejos de debilitarse, no pueden sino consolidarse y armonizarse en un marco más amplio;

Conscientes de que están dando así un paso nuevo y esencial en el camino hacia la formación de una Europa unida;

Han decidido crear una Comunidad Europea de Defensa (...)

TÍTULO PRIMERO

Principios fundamentales

CAPÍTULO 1

De la Comunidad Europea de Defensa

Art. 1. Por el presente Tratado, las Altas Partes Contratantes instituyen entre ellas una Comunidad Europea de Defensa, de carácter supranacional, consistente en instituciones comunes, fuerzas armadas comunes y un presupuesto común.

Art. 2. 1. Los objetivos de la Comunidad serán exclusivamente defensivos.

2. Por lo tanto, en las condiciones previstas en el presente Tratado, garantizará la seguridad de los Estados miembros contra toda agresión mediante la participación en la Defensa Occidental en el marco del Tratado del Atlántico Norte y la realización de la integración de las fuerzas de defensa de los Estados miembros y el empleo racional y económico de sus recursos.

3. Toda agresión armada dirigida contra cualquiera de los Estados miembros en Europa o contra las Fuerzas de Defensa Europeas será considerada como un ataque dirigido contra todos los Estados miembros.

4. Los Estados miembros y las Fuerzas de Defensa Europeas proporcionarán al Estado o a las Fuerzas así atacados toda la ayuda y asistencia militar y de otro tipo que estén a su alcance. (...)

CAPÍTULO II

De las Fuerzas de Defensa Europeas

Art. 9. Las Fuerzas Armadas de la Comunidad, en lo sucesivo llamadas “Fuerzas de Defensa Europeas”, se compondrán de contingentes puestos a disposición de la Comunidad por los Estados miembros, para su fusión según las condiciones previstas en el presente Tratado. (...)"

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Referencias

  • Fernández Navarrete, D. (2022). Historia de la Unión Europea: de los orígenes al post-Brexit. Universidad Autónoma de Madrid Ediciones.
  • Gabel, M. J. (2022). European Union. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/ 
  • Tratado constitutivo de la Comunidad Europea de Defensa, 27 de mayo de 1952, en: Archive of European Integration. https://aei.pitt.edu/
  • Unión Europea (s.f.). Principios, países, historia. Portal oficial de la Unión Europea. https://european-union.europa.eu/ 

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"Antecedentes de la Unión Europea". Autor: Augusto Gayubas. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/antecedentes-de-la-union-europea/. Última edición: 16 octubre, 2023. Consultado: 25 mayo, 2024.

Sobre el autor

Autor: Augusto Gayubas

Doctor en Historia (Universidad de Buenos Aires)

Fecha de actualización: 16 octubre, 2023
Fecha de publicación: 28 septiembre, 2023

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