Juan Ramón Jiménez

Te explicamos quién fue Juan Ramón Jiménez, cuáles fueron sus principales obras poéticas y por qué pasó el final de su vida en el exilio.

Juan Ramón Jiménez
La obra más famosa de Juan Ramón Jiménez es Platero y yo.

¿Quién fue Juan Ramón Jiménez?

Juan Ramón Jiménez fue un poeta y escritor modernista español, célebre en el mundo entero por su relato poético Platero y yo. Sin embargo, también fue autor de una extensa obra poética que se desarrolló a lo largo de cincuenta años y en la que se propuso dar con la “poesía desnuda”, es decir, pura y esencial.

Aunque cronológicamente pertenece a la generación del 14 (novecentismo), Jiménez se vinculó con las generaciones literarias posteriores, en especial con la generación del 27 durante su etapa inicial. Su obra, muy influyente para los autores de vanguardia, comprende tres etapas claramente diferenciadas: una etapa sensible durante su juventud, una etapa intelectual entre 1916 y 1936, y una última etapa durante su vida en el exilio.

Como muchos de los artistas e intelectuales de la época, durante la Guerra Civil Española (1936-1939), Jiménez tomó partido por el bando republicano. En consecuencia, tras la victoria franquista, debió exiliarse en San Juan, Puerto Rico, donde vivió el resto de su vida. Allí se encontraba al momento de recibir el Premio Nobel de Literatura y de ser declarado hijo ilustre de su ciudad natal de Moguer, ambas cosas ocurridas en 1956.

Nacimiento y juventud de Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez nació el 23 de diciembre de 1881 en la localidad de Moguer, en la provincia española de Huelva. Sus padres fueron Purificación Mantecón López-Parejo y Víctor Jiménez, una pareja de comerciantes de vinos. La pareja ya tenía una hija mayor, del matrimonio anterior del padre de Juan Ramón, que era viudo; y un hijo propio, Eustaquio. Juan Ramón era el benjamín de la familia.

En esta ciudad de la provincia de Huelva, Juan Ramón cursó sus estudios iniciales en el colegio San Luis Gonzaga de El Puerto de Santa María, una escuela de jesuítas, en la que destacó su espíritu rebelde. Aun así, en 1896, obtuvo el grado de bachiller en Artes y Ciencias.

Ese mismo año, partió a Sevilla junto a su hermano mayor, donde tomaron parte del taller de pintura de Salvador Clemente (1859-1909). Allí Juan Ramón realizó cuadros costumbristas y paisajes, y conoció tanto la biblioteca del Ateneo y de la Sociedad de Escritores y Artistas, como el ambiente artístico y literario de Sevilla.

En esa época realizó sus primeras lecturas influyentes, entre las que destacan Rosalía de Castro (1837-1885), Vicente Medina (1866-1937) y Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870), así como los clásicos del Siglo de Oro español. Además, descubrió las potentes voces hispanoamericanas de Rubén Darío (1867-1916), Leopoldo Lugones (1874-1938) y José Asunción Silva (1865-1896).

Bajo la influencia de esas lecturas, Juan Ramón escribió sus primeros poemas, que pronto intentó publicar en revistas literarias sevillanas y de Huelva. Comprometido con las letras, abandonó la pintura y se inscribió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Sevilla para estudiar Derecho. Sin embargo, no avanzó demasiado en la carrera y, en 1899, abandonó los estudios. Al año siguiente, aceptó una invitación de Rubén Darío y decidió trasladarse a Madrid.

Los primeros libros de Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón Jiménez publicó sus primeros poemarios en 1900.

Durante sus primeros tiempos en la capital española, Juan Ramón se dedicó a escribir y, en 1900, publicó sus dos primeros libros de poesía: Almas de violeta y Ninfeas. Estos primeros poemarios, publicados en tapas de color violeta y verde, respectivamente, avergonzaron años después a Jiménez debido a su excesiva sentimentalidad, y el autor procuró destruir todos los ejemplares que consiguiera. En ellos, aparece por primera vez la “novia blanca” que Jiménez conoció en Madrid: se trata de Blanca Hernández Pinzón, su primera musa.

En 1900, falleció su padre y la familia quedó en bancarrota. Esto causó en Jiménez una profunda impresión emocional, que, sumada a su débil contextura física, lo obligaron a ingresar primero en un sanatorio en Burdeos, y luego en otro al regresar a Madrid en 1901.

En 1902, Jiménez impulsó la fundación de la revista Helios (1903-1904), junto a un grupo de seis escritores españoles y un argentino, Carlos Navarro Lamarca (1868-1953). En los catorce números de esta revista modernista, publicaron muchos de los autores de la célebre generación del 98, así como autores iberoamericanos de renombre, como Rubén Darío o Rufino Blanco Fombona (1874-1944).

Al año siguiente, Jiménez publicó Arias tristes y, en 1904, Jardines lejanos. Una etapa de gran producción poética estaba comenzando. En 1905, regresó a su pueblo natal para ayudar a su familia con sus dificultades económicas, y, en su estadía allí, publicó alrededor de dieciocho poemarios. Entre ellos, destacan La soledad sonora (1908), Poemas májicos y dolientes (1909) y Pureza (1912).

En 1912, Jiménez regresó a Madrid y se dedicó a traducir obras literarias del inglés, como el Himno a la belleza intelectual, de Percy Bysshe Shelley (1792-1822). En la capital, conoció a la escritora y traductora Zenobia Camprubí Aymar (1887-1956), con quien contrajo matrimonio en 1916, durante un viaje conjunto a Estados Unidos. A partir de esta experiencia, Jiménez escribió su Diario de un poeta recién casado, publicado en 1917.

Sin embargo, su obra más célebre apareció en 1914: el relato Platero y yo. En él, Jiménez recrea la historia de un pequeño burro que tuvo durante su infancia en Moguer, a lo largo de breves estampas escritas en prosa poética. Debido a su lenguaje claro y sencillo, esta primera edición tuvo muy buena aceptación entre los lectores infantiles, aunque el autor nunca se propuso escribir literatura infantil.

La “poesía desnuda” de Juan Ramón Jiménez

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Jiménez y Zenobia Camprubí se casaron en 1916 y pasaron el resto de su vida juntos.

En 1916, Jiménez asumió el cargo de director literario de nuevas ediciones de Editorial Calleja. Allí se creó además una colección dedicada a sus obras, en la que aparecieron sus poemarios Estío (1916) y Sonetos espirituales (1917), y la edición completa de Platero y yo (1917), acompañada por un prólogo del autor.

El éxito de esta nueva edición le sugirió al poeta la posibilidad de expandir su obra, para lo cual escribió algunos capítulos adicionales en los años posteriores. También se planteó crear una secuela, Otra vida de Platero, que jamás llegó a publicar.

En esta etapa, se produjo una renovación estética del lenguaje de Jiménez, que él mismo bautizó como “poesía desnuda”, es decir, el intento por dar con poemas esenciales, puros, despojados de la floritura modernista. En su escritura de esos años, la anécdota se reduce al mínimo, se rompe con las estrofas regulares, se abraza el verso libre y sus textos se tornan más herméticos y elípticos. Esto permitió que a partir de 1918 su obra formase parte de diferentes movimientos de renovación poética y fuera, más adelante, tremendamente influyente para la generación del 27.

Jiménez también emprendió, junto a su mujer, la traducción de numerosos autores anglosajones y franceses, entre los que tuvieron especial relevancia los sonetos de William Shakespeare (1564-1616). Además, en esos años aparecieron nuevas obras poéticas: Piedra y cielo (1919), cuyo eje es la reflexión sobre el oficio poético, un tema que acompañará su obra en adelante; y luego Segunda antología poética (1922), Poesía (1923) y Belleza (1923).

Por otro lado, tras la muerte de Rubén Darío en 1916, Jiménez se propuso contribuir lo más posible a la formación de las generaciones venideras. Para eso, fundó revistas, como Actualidad y Futuro junto a José Ortega y Gasset (1883-1955) y Ramón Pérez de Ayala (1880-1962), y colaboró con otras, como Horizonte y Reflector.

Asimismo, participó en la creación de Índice. Revista de definición y concordia en 1921, destinada a fomentar el diálogo intergeneracional entre los autores españoles. Y, a partir de ella, surgió posteriormente la Biblioteca Índice, creada por Jiménez para albergar textos de autores más jóvenes, como Pedro Salinas (1891-1951), Alfonso Reyes (1889-1959) y Antonio Espina García (1891-1972).

Para ese momento, la vanguardia literaria española ya había hecho su aparición, en buena medida gracias al propio Jiménez. Sin embargo, a partir de 1923, el poeta comenzó a tener serias discrepancias con otros miembros de su generación, especialmente con Fernando Vela (1888-1966) y Ortega y Gasset, fundadores de la Revista de Occidente.

Entonces, Jiménez se aproximó a voces más jóvenes, como la de Federico García Lorca (1898-1936), con quien tuvo una estrecha amistad. En su compañía, Jiménez y su esposa visitaron Granada, una experiencia que caló hondo en el poeta y a partir de la cual escribió su Olvidos de Granada (1924-1928). Aun así, a partir de 1927, también se alejó de los autores de la generación del 27 y se dedicó de lleno a sus Cuadernos, donde figuran la mayoría de sus escritos entre 1925 y 1930.

Juan Ramón Jiménez y la Guerra Civil Española

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Jiménez fue una figura clave para las vanguardias literarias españolas.

La década de 1930 estuvo llena de pesadumbre para Jiménez. Ya en 1931, su esposa había empezado a mostrar los síntomas iniciales del cáncer que acabó quitándole la vida años más adelante y, en 1932, se suicidó la joven escultora e ilustradora Marga Gil Roësset (1908-1932), amiga de la pareja, cuyos avances amorosos Jiménez venía rechazando desde 1930.

Posteriormente, en 1935, falleció su amigo Bartolomé de Cossío (1857-1935), y, al año siguiente, su colega Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936). Estas pérdidas afectaron mucho al poeta, que luchaba continuamente contra la depresión.

En ese entonces, la profunda división que había en la sociedad española se hizo notoria. Aunque Jiménez procuró siempre mantenerse al borde de la política, en 1934, firmó el manifiesto a favor del político y periodista Manuel Azaña (1880-1940), detenido en Barcelona. Al año siguiente, también se sumó a quienes pedían la liberación del escritor Antonio Espina (1891-1972), detenido como represalia a un artículo en contra de Adolf Hitler (1889-1945).

En 1936, Jiménez cerró su ciclo de “poesía desnuda” con el poemario Caballo verde para la poesía, escrito al estilo nerudiano, de mayor compromiso político. Poco después, estalló la Guerra Civil Española, confirmando las peores sospechas de Jiménez. Junto con otros intelectuales y escritores, el poeta firmó un manifiesto poniéndose del lado de la República, en contra de los insurrectos franquistas.

La situación económica pronto se hizo apremiante. Jiménez y su esposa, temiendo lo peor, aceptaron la oferta de un visado estadounidense y el poeta fue enviado por el gobierno republicano a Washington, en calidad de agregado cultural. El 20 de agosto de 1936, Juan Ramón Jiménez abandonó España para nunca más regresar. Atrás quedaron su casa, sus pertenencias y numerosos manuscritos sin acabar.

El largo exilio del poeta

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Jiménez y su esposa abandonaron España en 1936 y se asentaron en Puerto Rico.

Luego de un breve tránsito por Nueva York, Jiménez y su esposa se asentaron en Puerto Rico, donde el poeta había concertado la preparación de una antología escolar de literatura para niños. Las noticias de la guerra en España los continuaron entristeciendo durante los años venideros, especialmente la del asesinato del joven García Lorca y más tarde la de la muerte de Antonio Machado (1875-1939).

Tras su llegada, surgieron nuevos proyectos locales, como una antología escogida de poesía puertorriqueña y una serie de conferencias en Río Piedras, Ponce, Mayagüez y Salinas. Sin embargo, esa primera estancia en la isla fue relativamente breve, y, a finales de 1936, el poeta y su esposa partieron hacia Cuba, invitados por la Institución Hispanocubana de Cultura.

Permanecieron en la isla caribeña hasta 1939, en el Hotel Vedado. Jiménez dictó cátedra en la Institución Hispanocubana de Cultura, el Lyceum y el Círculo Republicano de La Habana, y colaboró con la Revista Cubana. Además, su presencia fue bienvenida en la comunidad literaria local: frecuentó a escritores e intelectuales de la talla de José Lezama Lima (1910-1976), Dulce María Loynaz (1902-1997) y Cintio Vitier (1921-2009), entre otros, y preparó la edición de La poesía cubana en 1936, publicada en 1937.

A pesar de ello y de sus frecuentes colaboraciones en revistas literarias de toda América Latina, la situación económica de Jiménez era difícil. El gobierno franquista había prohibido a los editores españoles contratar a escritores afectos al bando republicano, por lo que muchos contratos editoriales no pudieron cumplirse.

Aun así, Jiménez y su esposa continuaron escribiendo y traduciendo. Fruto de ello fue Guerra en España. Prosa y verso (1936-1954), un tomo voluminoso de los escritos de Jiménez sobre la Guerra Civil y el destierro, publicado póstumamente en 1984.

En 1938, visitaron Nueva York, donde se reencontraron con antiguos amigos, y se establecieron por un tiempo en Miami, en un departamento en Coral Gables. Allí recibieron la noticia del fin de la guerra y la caída de la República Española, así como el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Permanecieron en Miami hasta 1943, pero buena parte de su tiempo lo dedicaron a visitar distintos centros médicos, pues la salud del poeta decayó a partir de 1941.

Durante los años siguientes, Jiménez renunció a la idea de volver a España, aunque aceptó diferentes trabajos para Losada y otras casas editoriales españolas. Así, publicó un libro de retratos: Españoles de tres mundos, y otro de aforismos: Crítica, ambos en 1942. Hasta 1951, la labor docente llevó al poeta y a su esposa a diferentes universidades estadounidenses: residieron en Washington y Maryland, y emprendieron importantes viajes a Argentina y Uruguay.

En esta época, Jiménez publicó nuevos poemarios: Voces de mi copla (1945), La estación total (1946), Romances de Coral Gables (1948) y Animal de fondo (1949), este último muy bien acogido por la crítica hispanoamericana. Los ánimos del poeta, sin embargo, pronto se vieron afectados y, en 1950, presentó una recaída depresiva que lo obligó a recluirse en un sanatorio estadounidense.

Viudez, Nobel y muerte de Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón Jiménez murió en el exilio, en Puerto Rico, dos años después que su mujer.

Dado que los ánimos de Jiménez empeoraban, su esposa decidió llevarlo de vuelta a Puerto Rico, con la idea de que volver a un medio lingüístico hispano y en contacto con la tradición literaria hispanoamericana le devolvería la alegría de vivir. El 21 de marzo de 1951, la pareja se asentó en San Juan, ciudad que sería su última morada.

El cambio parecía sentarle bien al poeta, hasta que a fin de año se le diagnosticó a su esposa un cáncer de matriz. Zenobia volvió entonces a Estados Unidos para operarse y regresó a Puerto Rico a inicios de 1952. La operación salió bien y, al año siguiente, Jiménez se incorporó a la Universidad de Puerto Rico. En 1954, publicó Espacio, un poemario rupturista, que dialoga con otro titulado Tiempo, que Jiménez no llegó a publicar en vida. Estos libros marcan el fin de su particular exploración poética.

En 1956, el cáncer de Zenobia reapareció y esta vez los médicos no pudieron hacer nada. El 20 de septiembre, volvió a San Juan con un pronóstico de poco más de un mes de vida. Jiménez cuidó de ella lo mejor que pudo, a pesar de estar de nuevo sumergido en la tristeza. El 25 de octubre de ese año recibió la noticia de que la Academia Sueca le otorgaría el Premio Nobel de Literatura. Tres días después, falleció su esposa.

A partir de entonces, Jiménez se sumergió en el mutismo. Jamás superó la muerte de Zenobia. Apenas salía de su casa para visitar su tumba, y rechazaba todos los intentos de sus allegados por hacerlo volver a España. Tampoco asistió a la entrega del Premio Nobel, que recibió en su nombre el rector de la Universidad de Puerto Rico. En 1957, Jiménez hizo publicar Tercera antolojía poética, la última obra escrita por Zenobia.

A comienzos del año siguiente, el poeta enfermó gravemente de neumonía y falleció el 29 de mayo de 1958. Su cuerpo fue trasladado a España y, el 6 de junio, fue sepultado en el cementerio de Moguer, su ciudad natal, luego de conmemorarse su fallecimiento con una capilla ardiente.

El legado de Juan Ramón Jiménez

Juan Ramón Jiménez
Juan Ramón Jiménez es uno de los poetas más destacados de la literatura española contemporánea.

Juan Ramón Jiménez es considerado como una voz fundamental en el surgimiento de las vanguardias españolas y su obra se encuentra entre las más importantes de la literatura española del siglo XX. Extensa y diversa, esta se siguió publicando tras su muerte, y continúa siendo leída, estudiada y referenciada por las nuevas generaciones. Además, su obra principal, Platero y yo, constituye una lectura muy común en las escuelas de toda hispanoamérica.

En 1987, se creó la Fundación Juan Ramón Jiménez, dedicada a custodiar y gestionar el legado del poeta y de su esposa Zenobia, así como a administrar la Casa Museo Zenobia y Juan Ramón Jiménez, donde reposan sus manuscritos originales. De esta fundación dependen, asimismo, el Centro de Estudios Juanramoniano y el Premio Hispanoamericano de Poesía Juan Ramón Jiménez.

Entre las principales obras de Juan Ramón Jiménez figuran:

  • La soledad sonora (1912)
  • Platero y yo (1914)
  • Diario de un poeta recién casado (1916)
  • Olvidos de Granada (1924-1928)
  • Voces de mi copla (1935)
  • Animal de fondo (1949)

Sigue con:

Referencias

  • Blasco Pascual, J. (s. f.). Biografía de Juan Ramón Jiménez. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.            https://www.cervantesvirtual.com/
  • García Barriga, J. A. (2017). Pequeña historia de Juan Ramón Jiménez (Ilus. Pilarín Bayés). Editorial Mediterrània.
  • Instituto Cervantes. (2022). Juan Ramón Jiménez. Cronología de obras. https://www.cervantes.es/
  • Sadurní, J. M. (2023). Juan Ramón Jiménez, el poeta de la belleza. National Geographic.             https://historia.nationalgeographic.com.es/
  • The Editors of Encyclopaedia Britannica. (2023). Juan Ramón Jiménez. Spanish poet. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/

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"Juan Ramón Jiménez". Autor: Gilberto Farías. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/juan-ramon-jimenez/. Última edición: 23 mayo, 2024. Consultado: 27 mayo, 2024.

Sobre el autor

Autor: Gilberto Farías

Licenciado en Letras (Universidad Central de Venezuela)

Fecha de actualización: 23 mayo, 2024
Fecha de publicación: 11 abril, 2024

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