Batallas de la Primera Guerra Mundial

Te explicamos cuáles fueron las principales batallas de la Primera Guerra Mundial, cuáles fueron sus características y sus resultados. Además, sus protagonistas.

La guerra de trincheras fue un rasgo característico de la Primera Guerra Mundial.

¿Qué fue la Primera Guerra Mundial?

La Primera Guerra Mundial fue un conflicto internacional que sucedió principalmente en Europa y se desarrolló durante cuatro años, entre 1914 y 1918. Los bandos enfrentados fueron los Imperios Centrales (encabezados por Alemania, Austria-Hungría y el Imperio otomano) y la Entente o Aliados (Francia, el Reino Unido, Rusia, Italia y Estados Unidos).

La guerra comenzó poco después del asesinato en junio de 1914 del archudique Francisco Fernando, heredero al trono austrohúngaro, y tomó inicialmente la forma de una guerra de movimientos impulsada por el avance alemán hacia Francia a través de Bélgica. Cuando el avance alemán fue detenido en el frente occidental, el conflicto se convirtió principalmente en una guerra de trincheras. Finalmente, la Entente resultó victoriosa.

Las batallas de la Primera Guerra Mundial introdujeron algunas novedades técnicas y tecnológicas, en gran medida debidas al desarrollo de la Segunda Revolución Industrial, como el uso militar de tanques, aviones y submarinos o el empleo de gases tóxicos. El saldo total de víctimas fatales fue inmenso: casi nueve millones de combatientes y siete millones de civiles. Además, dejó veinte millones de heridos y mutilados.

La batalla de Tannenberg (1914)

Pocos días después de iniciada la guerra en agosto de 1914, mientras los alemanes avanzaban en el frente occidental, el general ruso Aleksandr Samsonov atacó Prusia oriental.

Los iniciales éxitos rusos llevaron a los líderes alemanes a sustituir al general Maximilian von Prittwitz y a enviar a los generales Paul von Hindenburg y Erich Ludendorff para hacer frente a la invasión rusa. El 28 de agosto los alemanes rodearon al ejército de Samsonov.

La batalla terminó el 30 de agosto. El desastre ruso fue total: de 150.000 soldados solo se escaparon sanos y salvos 10.000. Los alemanes tomaron más de 92.000 prisioneros y los muertos fueron alrededor de treinta mil. Samsonov, abrumado por la derrota, se suicidó.

La batalla del Marne (1914)

Tras los éxitos iniciales del ataque alemán a Francia a través de Bélgica, el gobierno francés huyó a Burdeos y más de 500.000 parisinos abandonaron la ciudad, que parecía a punto de ser tomada por las tropas alemanas.

El general Joseph Joffre consiguió reorganizar las tropas francesas y el pequeño cuerpo expedicionario británico, y el 6 de septiembre de 1914 dirigió una contraofensiva a lo largo del río Marne que obligó a los alemanes a retroceder.

La batalla terminó el 10 de septiembre y las tropas alemanas continuaron la retirada durante los días siguientes. El costo humano fue de más de 200.000 bajas para el ejército francés y un número similar para los alemanes.

La victoria aliada en el Marne había frenado el ataque alemán. En adelante, el frente occidental se estabilizó a lo largo de casi cuatro años. Todos los intentos de ruptura del frente provocaron enormes pérdidas humanas y apenas consiguieron pequeños avances de unos pocos kilómetros.

La batalla de Galípoli (1915-1916)

Por propuesta de Winston Churchill, que en ese entonces tenía el cargo de primer lord del Almirantazgo, los británicos idearon la campaña de los Dardanelos. Planeaban atacar al Imperio otomano, el aliado presuntamente más débil de los Imperios Centrales, para distraer la atención del frente occidental y aliviar la presión sobre los rusos en el Cáucaso.

La campaña comenzó con un ataque a los Dardanelos en febrero de 1915 y continuó con un desembarco en la península de Galípoli en abril. Sin embargo, al cabo de varios meses, terminó en un completo fracaso para la Entente.

Los británicos, australianos y neozelandeses que participaron en la campaña sufrieron casi un cuarto de millón de bajas, con casi cincuenta mil muertos. Los franceses tuvieron casi 50.000 bajas, con cinco mil muertos. Para los turcos, la campaña dejó un saldo de 250.000 bajas, con más de 60.000 muertos.

La batalla de Verdún (1916)

La batalla de Verdún duró más de nueve meses y dejó un alto número de muertos.

El 21 de febrero de 1916, soldados alemanes pusieron en práctica la táctica de la “guerra de desgaste” ideada por el general Erich von Falkenhayn y atacaron la plaza fortificada de Verdún. La idea era concentrar un enorme ejército en Verdún, obligar al ejército francés a reunir todas sus tropas allí para defenderse y provocarle bajas masivas hasta vencerlo.

Tras meses de encarnizados combates, la resistencia francesa, dirigida por Philippe Pétain, logró que el ataque alemán no consiguiera avances significativos. Pétain había establecido un sistema de rotación de tropas y aprovisionamiento para disminuir la cantidad de bajas francesas.

La batalla de Verdún terminó en una especie de empate el 18 de diciembre de 1916. Fue la batalla más larga y una de las más devastadoras de la Primera Guerra Mundial

Los franceses lograron detener la ofensiva alemana con un costo de más de medio millón de bajas. Los alemanes movilizaron un millón de soldados y tuvieron alrededor de 450.000 bajas. Se estima que alrededor de trescientos mil hombres perdieron la vida en Verdún.

La guerra de trincheras

La guerra de movimientos de los primeros meses de la guerra, que supuso el avance rápido de las tropas alemanas y la movilización general de tropas, llegó pronto a su fin. Sobre las masas de infantería y caballería caían toneladas de granadas, y miles de ráfagas de ametralladora diezmaban las filas.

Tras la batalla del Marne, en la que los franceses lograron detener el avance alemán, los ejércitos debieron esconderse y cavar sistemas de trincheras cada vez más complejos para sobrevivir al fuego enemigo. Desde el mar del Norte hasta Suiza, miles de kilómetros de trincheras enfrentaron a millones de hombres en el frente de occidental. Cubiertas de barro, infectadas de ratas, las trincheras se convirtieron en el hogar de los soldados.

Los reiterados intentos de los militares por romper el frente llevaron a verdaderas matanzas, como las que tuvieron lugar durante las batallas de Verdún, el Somme y Passchendaele. Las potencias industriales se esforzaron por encontrar nuevas armas que permitieran la ruptura del frente: los alemanes iniciaron en 1915 la guerra química y los ingleses en 1917 el uso masivo de tanques, mientras que la aviación comenzó a ser usada de forma sistemática como arma de guerra.

La guerra química

El uso militar de gases tóxicos hizo necesario el empleo de máscaras antigás.

El empleo de sustancias tóxicas en la guerra había sido prohibido por la Conferencia de La Haya en 1899. Sin embargo, cuando los frentes de la Primera Guerra Mundial se estabilizaron, los alemanes, que tenían una industria química muy desarrollada, pensaron en este tipo de armas como una solución para acabar con la guerra de trincheras.

A las cinco de la tarde del 22 de abril de 1915, en el frente de Ypres en Bélgica, las tropas alemanas aprovecharon el viento favorable, abrieron botellas de cloro y una nube tóxica se dirigió hacia las líneas francesas. La sorpresa y el pánico fueron totales. Tras sucesivos ataques, los alemanes consiguieron en unos días avanzar dieciséis kilómetros.

La industria química y armamentística de ambos bandos inició la producción de nuevos gases (fosgeno, bromuro de xileno, arsénico, ácido cianhídrico, gas mostaza). El repertorio de sustancias tóxicas se fue ampliando. 

Los gases empezaron a lanzarse en bombas de artillería para evitar que un repentino cambio del viento hiciera que las propias tropas murieran asfixiadas. Los ejércitos desarrollaron sistemas de defensa y alarma. Los soldados tuvieron que proveerse de máscaras antigás.

La batalla del Somme (1916)

Tras la ofensiva del general alemán Erich von Falkenhayn en Verdún, el ataque franco-británico planeado con anterioridad se convirtió en una gran maniobra para aliviar la posición de la ciudad fortificada de Verdún.

El primer día del ataque, el 1 de julio de 1916, el ejército británico sufrió 58.000 bajas, entre ellas casi 20.000 muertos. Fue la peor masacre sufrida por este ejército en toda su historia.

Tras varios meses de combates, las primeras nevadas de noviembre precipitaron el fin de la ofensiva. A cambio de escasos avances de no más de 12 kilómetros, los británicos sufrieron 420.000 bajas, los franceses 200.000 y los alemanes en torno a medio millón.

La batalla naval de Jutlandia (1916)

Ante la superioridad naval británica, la flota alemana evitó durante largo tiempo el combate y permaneció en sus puertos, sometida al bloqueo británico. Sin embargo, el ascenso al mando de la flota del almirante Reinhard Scheer, más agresivo que su antecesor, propició que por primera vez la flota alemana saliera al mar del Norte.

La batalla de Jutlandia, frente a las costas de Dinamarca, duró dos días, el 31 de mayo y el 1 de junio de 1916. Técnicamente no hubo un vencedor. Los británicos perdieron 14 barcos, con 6100 muertos, y los alemanes perdieron 11 barcos, con 2500 muertos.

Pese al resultado relativamente favorable a Alemania, la flota alemana no volvió a desafiar a la Gran Flota de la Marina Real británica durante el resto del conflicto, por lo que permitió que esta continuara con su dominio del mar del Norte. En adelante, los alemanes pusieron todas sus esperanzas en la guerra submarina.

La guerra submarina sin restricciones (1917)

Los alemanes impulsaron la guerra submarina como respuesta al bloqueo naval británico.

Cuando se inició el conflicto, los submarinos no habían sido todavía utilizados como armas de guerra. La superioridad de los británicos en el mar forzó a la flota alemana a intentar este nuevo tipo de guerra.

El bloqueo naval británico y su incidencia en el hambre de la población alemana hicieron que los mandos militares de Alemania confiaran en la guerra submarina como el mejor medio de represalia. Sin embargo, el 7 de mayo de 1915, un submarino alemán hundió el transatlántico británico RMS Lusitania, en el que murieron 1200 tripulantes y pasajeros, entre ellos 128 ciudadanos estadounidenses. El gobierno de Estados Unidos, que en ese momento era un país neutral, protestó enérgicamente y el canciller alemán optó por moderar los ataques.

Los militares alemanes no estaban de acuerdo con la moderación del canciller y pidieron iniciar una guerra submarina sin restricciones. Finalmente, el 1 de febrero de 1917, Alemania declaró la guerra submarina total. Los primeros meses fueron muy dañinos para los barcos que iban y venían hacia Inglaterra y Francia, con alrededor de 540.000 toneladas hundidas en febrero, casi 600.000 en marzo y 875.000 en abril.

Sin embargo, el resultado final fue totalmente contrario a lo que esperaban los alemanes. A partir de abril, los británicos organizaron sistemas de convoyes (algunos barcos de guerra escoltaban a los buques mercantes) y redujeron de forma significativa las pérdidas. Además, la guerra submarina perjudicó seriamente a los productores y exportadores estadounidenses, lo que precipitó la entrada en guerra de Estados Unidos en abril de 1917.

La batalla de Caporetto (1917)

Los alemanes aprovecharon la situación provocada en el frente oriental por la Revolución rusa y ayudaron a las tropas austrohúngaras en un ataque contra las líneas italianas en octubre de 1917. Las tropas italianas, tomadas por sorpresa, retrocedieron hasta que consiguieron restaurar las líneas en torno al río Piave, al norte de Venecia, el 9 de noviembre.

El ejército italiano perdió gran cantidad de armamento y otros materiales militares, casi 300.000 hombres fueron hechos prisioneros y más de 10.000 perdieron la vida. El desastre de Caporetto llevó a la renuncia del presidente del Consejo de Ministros de Italia y su reemplazo por Vittorio Emanuele Orlando, quien destituyó a Luigi Cardona al frente de las tropas italianas y nombró en su lugar al general Armando Díaz.

La batalla de Vittorio-Veneto (1918)

Necesitado de una victoria para poder negociar en las inminentes negociaciones de paz, el primer ministro de Italia, Vittorio Emanuele Orlando, presionó al comandante en jefe del ejército italiano, Armando Díaz, para que atacara las debilitadas líneas austrohúngaras en el norte de Italia.

Se aproximaba el fin de la guerra y el ejército de Díaz, con el apoyo de tropas francesas y británicas, inició el ataque el 23 de octubre de 1918. El frente austrohúngaro se desplomó y, para el 2 de noviembre, los italianos ya habían hecho más de 300.000 prisioneros. 

El 3 de noviembre Austria-Hungría firmó el armisticio en Villa Giusti, Padua. Pocos días después, el 11 de noviembre, Alemania firmó el armisticio con las autoridades militares de Francia y el Reino Unido y concluyó la guerra.

Carta de un soldado inglés desde el frente

El suboficial inglés D. L. Rowlands sirvió en el 15° Batallón de Infantería Ligera de Durham. En febrero de 1918 le envió una carta a su futura esposa desde Francia. En ella le contó detalles de su participación en la batalla de Broodseinde en octubre de 1917, en el contexto de la batalla de Passchendaele, en Bélgica. La carta describe el cansancio y la baja moral de los soldados en el frente.

Carta de D. L. Rowlands a su futura esposa

5 de febrero de 1918

"Francia, por la noche.

Cariño mío,

Ahora, si no hay problemas, vas a saber todo acerca de lo que ocurre aquí. Sé que te llevarás una gran sorpresa cuando te llegue esta carta. Espero que llegue sin contratiempos. ¡Si alguna autoridad la viera! (...)

Quizá te gustaría saber cómo está el ánimo de los hombres aquí. Bueno, la verdad es que (y como te dije antes, me fusilarían si alguien de importancia se enterara de esta misiva) todo el mundo está totalmente harto y a ninguno le queda nada de lo que se conoce como patriotismo. A nadie le importa un rábano si Alemania tiene Alsacia, Bélgica o Francia. Lo único que quieren todos es acabar con esto de una vez e irse a casa. Esta es honestamente la verdad, y cualquier hombre que haya estado fuera en los últimos meses te dirá lo mismo.

De hecho, y esto no es una exageración, la mayor esperanza de la gran mayoría de los hombres es que los disturbios y las protestas en casa obliguen al gobierno a terminar como sea. Ahora ya sabes el estado real de la situación (...).

Puedo añadir que también yo he perdido prácticamente todo el patriotismo que me quedaba, solo me queda el pensar en todos ustedes que están allí, ustedes que me aman y que confían en mí para hacer mi parte del trabajo que es necesario para su seguridad y libertad. Eso es lo único que me mantiene en pie y me permite aguantarlo. En cuanto a la religión, que Dios nos perdone, no ocupa ni uno entre un millón de todos los pensamientos que ocupan cada hora las mentes de los hombres…

Dios te bendiga cariño y a todos los que amo y me aman, porque sin su amor y confianza desfallecería y fracasaría. Pero no te preocupes corazón mío porque continuaré hasta el final, sea dulce o amargo (...)."

Laurie

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Referencias

  • Carta de D. L. Rowlands, 5 de febrero de 1918, en: BBC News. http://news.bbc.co.uk/ 
  • Hart, P. (2014). La Gran Guerra 1914-1918. Historia militar de la Primera Guerra Mundial. Crítica.
  • Morrow, J. H. (2004). The Great War: An Imperial History. Routledge.
  • Showalter, D. E. & Royde-Smith, J. G. (2023). World War I. Encyclopedia Britannica. https://www.britannica.com/ 
  • Stevenson, D. (2013). 1914-1918. Historia de la Primera Guerra Mundial. Debate.
  • Stone, N. (2013). Breve historia de la Primera Guerra Mundial. Ariel.

¿Cómo citar?

"Batallas de la Primera Guerra Mundial". Autor: Augusto Gayubas. De: Argentina. Para: Enciclopedia Humanidades. Disponible en: https://humanidades.com/batallas-de-la-primera-guerra-mundial/. Última edición: 2 octubre, 2023. Consultado: 24 abril, 2024.

Sobre el autor

Autor: Augusto Gayubas

Doctor en Historia (Universidad de Buenos Aires)

Fecha de actualización: 2 octubre, 2023
Fecha de publicación: 28 septiembre, 2023

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